CERRADO POR DEFUNCIÓN 3 Julio 2009
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Hasta siempre, amigo
Hoy ya no tengo ganas de trabajar. Celia y yo estamos muy afectados por el fallecimiento de nuestro perro Pepito. Este bar de copas permanecerá cerrado y de luto durante todo este fin de semana. El lunes intentaré abrir de nuevo.
Till Eulenspiegel de Richard Strauss 3 Julio 2009
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* Compuesta en 1895
* Estrenada en Colonia el 5 de noviembre de 1895 bajo la dirección de Franz Wüllner
* EFECTIVOS ORQUESTALES: Piccolo, 3 flautas, 3 óboes, corno inglés, 3 clarinetes, clarinete bajo, 4 fagots, 4 trompas (Más otras 4 ad libitum), 3 trompetas (Más otras 3 ad libitum), 3 trombones, tuba baja, timbales, tambor, címbalos, bombo, carraca, triángulo y xilófono
* Duración aproximada de la ejecución: Entre 14 y 15 minutos
La música programática en sentido amplio, como contraposición a la llamada música pura o absoluta desprovista de toda referencia extramusical, ha existido desde tiempo atrás: Música compuesta bajo la sugestión de vivencias interiores o de impresiones externas puede ya encontrarse en el siglo XVII. Pero en el sentido que le dieron Franz Liszt — el verdadero iniciador consciente de la música de programa — y Richard Strauss, arranca a comienzos del siglo XIX principalmente de la mano de compositores como Beethoven, Berlioz, Mendelssohn o Rossini. Liszt creó el poema sinfónico como síntesis entre la obertura con programa y la fantasía. Partiendo de este modelo, Richard Strauss llegaría gradualmente hasta la fusión del poema sinfónico y la sinfonía clásico-romántica, lo cual supone a la vez una innovación y un retorno a obras como la Sinfonía Pastoral de Beethoven. Mientras que para Liszt un programa o título sólo se justifica cuando es una necesidad poética, para Richard Strauss dicha actitud llega lo más lejos posible: El arte es expresión y una obra musical que no tenga ningún auténtico contenido poético, esto es, un contenido que no pueda ser representado más que con sonidos y que con palabras, es cualquier cosa menos música. Richard Strauss compuso un total de siete poemas sinfónicos — Tondichtungen — que representan hoy en día uno de los mejores legados creadores del panorama musical de finales del siglo XIX y principios del XX.
El título alemán del famoso poema sinfónico del compositor alemán Richard Strauss es el siguiente: Till Eulenspiegels lustige Straiche, que viene a significar Las divertidas travesuras de Till Eulenspiegel. Posiblemente, el idioma alemán tomó prestado el término Eulenspiegel de la palabra francesa Espiègle (travieso); pero de manera literal, Eulenspiegel significa ojo de búho, calificativo extraño aunque más realista que alcanza todo su sentido dentro de un contexto histórico. Este Till había nacido en Brunswick y vivió en la primera mitad del siglo XIV en el norte de Alemania, falleciendo hacia 1350 como consecuencia de la peste negra. Tipo clásico del campesino individualista, jugó el papel de agitador, de portavoz de las clases rurales en rebelión contra la burguesía ciudadana, próspera y conservadora. La leyenda popular tomó en enseguida al personaje y le atribuyó innumerables aventuras más o menos inventadas. Till Eulenspiegel conoció su mayor gloria en Flandes — donde es conocido como Thyl Uylenspiegel — y fue bandera de la liberación flamenca contra el yugo del emperador Carlos V. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, el personaje fue perdiendo parte de su primitiva consistencia y Richard Strauss lo convierte en un rufián más que en un auténtico revolucionario, en un bribonzuelo amigo de las bromas y de los engaños, en un genio de la provocación. Por ello, no morirá víctima de la epidemia, sino en el patíbulo como un vulgar provocador.
Till Eulenspiegel tiene la forma de un rondó, género cuyo origen se remonta al siglo XIII, caracterizado por la alternancia de estribillo y estrofas. Después de los músicos del llamado Clasicismo, que explotaron esta estructura generalmente al final de las sonatas, sinfonías y conciertos, los románticos hicieron un uso muy libre del rondó, pieza instrumental autónoma, brillante y a menudo de una gran dificultad de ejecución. Pero Richard Strauss volvió al esquema clásico; estribillo que explicaba la permanencia del personaje central y varias estrofas que narran sus aventuras, aprovechándose de un virtuosismo orquestal que es herencia directa del romanticismo musical. Este maravilloso cuento musical — el poema sinfónico más famoso de Strauss — es, consecuentemente, un modelo de la obra de orquesta con programa: Sucesión de imágenes sonoras diversas pero en absoluto desperdigadas gracias a la profunda unidad del total y al excepcional sentido de la dramatización. En definitiva, un rápido y delicioso cuarto de hora que tiene como objeto, según afirmaba el propio Richard Strauss, que la gente se divierta de veras en una sala de conciertos.
Para seguir la audición, os pongo el enlace a un vídeo con una histórica interpretación en vivo del inolvidable Wilhelm Furtwängler. Hasta donde he podido averiguar, no sé si se trata de una grabación de los años treinta dirigiendo a la Berliner Philharmoniker o bien de otra posterior de los años cincuenta dirigiendo a la Wiener Philharmoniker. En uno de los comentarios adjuntos al vídeo, alguien parece decantarse más por la primera opción, hipótesis que me llena de dudas dada la buena calidad de la toma sonora. Si algún lector supiera ampliarnos información al respecto, le ruego nos lo haga saber en forma de comentario.
DESARROLLO DE LA OBRA
Till Eulenspiegel: (La ejecución se encuentra solapada en dos vídeos): Es indudable que la partitura de Till Eulenspiegel es toda una puesta en escena en donde no hay página que no bosqueje una decoración, que no evoque una acción, que no pinte uno o varios personajes. Después de su estreno, fue editada una guía para la escucha con breves indicaciones del compositor. La partitura se inicia con un fraseo de los violines que sirven de introducción al cuento. El tema de Till, que no tarda en presentarse, se descompone en dos motivos principales que persisten bajo diversos aspectos en las mismas estrofas, preservando de esta forma la unidad del discurso. La trompa, Fa mayor y 6/8, expone el primer motivo en notas picadas y ligeramente cromatizadas, en un fragmento de peligrosísima ejecución que es temido por los trompistas de todo el mundo. La marcha rítmica, un poco claudicante, sugiere ya una deformidad y sobre todo la desvergüenza del personaje. Como ampliación de este material temático, surge un accelerando de toda la orquesta, con un calderón que pone fin al preámbulo. Aparece entonces un nuevo motivo, corto e incisivo, que es tocado por el clarinete en re, a la manera de una risa burlona o de una pirueta gesticulante. Till medita su primera hazaña: Se lanza a caballo sobre las mujeres de un mercado esparciendo sus mercancías. Tras un trémolo de las violas, surge un violento estallido de los platillos que da lugar a una gran algarabía orquestal con notables intervenciones del clarinete bajo y de la carraca. El fagot presenta una melodía de inconfundible aire popular, en Si bemol, sostenido por una retórica poco grandilocuente. Es el momento en que Till, sorprendido, emprende la fuga aunque es sacudido por un extraño estremecimiento, expresado por cinco violines divididos y trompas con sordina.
Pasamos a una nueva escena en donde Till se convierte en un seductor, manifestado por la sorprendente cadenza del violín solo que preludia los arabescos del clarinete y del oboe. Pero es rechazado en su petición de matrimonio, invirtiéndose el primer motivo de su tema en el bajo y repitiéndose el segundo motivo en trompetas y trombones. Till, entonces, decide clamar venganza contra la humanidad en una insólita asamblea de filisteos. Tras una caricatura del fagot, se expone entonces uno de los mejores fragmentos de la obra, un tema anodino en división de cuerdas y maderas, con un inquietante efecto de síncopa que da al pasaje un carácter fugado y de desorden que sugiere la discusión de la asamblea acerca de las aserciones de Till. Pero la extravagante sintonía de las flautas, a modo de silbido callejero, indica que Till se ha escapado ya de aquel lugar.
Nuevo episodio: Till reza otra vez la plegaria ante el pueblo; en esta ocasión, la trompa expone el primer motivo de Till con un extraño tono maléfico. El pueblo ya no soporta más afrentas y prepara una venganza colectiva, y aquí la orquesta se tensa y concentra en un tutti que desemboca en un fortissimo sobre un redoble de batería, invocando la detención de Till y su posterior conducción hacia un tribunal. Este episodio de jueces y pompa, es declamado por los sombríos acordes de los trombones mientras que un segundo motivo en el clarinete representa a Till intentando hacerles frente. Se suceden los diálogos orquestales que señalan la discusión judicial hasta que la sentencia definitiva es pronunciada por trompas, trombones y fagots en el registro grave. Unos lúgubres acordes sobre un implacable intervalo de séptima (fa-sol bemol) pronuncian la condena a muerte. El tema de Till se desgarra ahora, se estrangula sobre los trinos de las flautas. Till es colgado y se produce el silencio y un posterior epílogo basado en el recuerdo emocionado del héroe, expuesto por el clarinete y el clarinete bajo. Con la orquesta entera, los breves compases de la coda proclaman la apoteosis de lo que estará siempre vivo, la inmortal alegría de Till Eulenspiegel. Una de las partituras más portentosas de Richard Strauss, una verdadera obra maestra.
VERSIONES RECOMENDADAS
- Karl Böhm con la Filarmónica de Berlín. DG. (Versión germánica de un auténtico especialista. El no va más)
- Rudolf Kempe con la Staatskapelle de Dresde. EMI. (Otro ejemplo de superioridad interpretativa germánica. De referencia)
- Wilhelm Furtwängler con la Filarmónica de Viena. DG. (Sorprendente sentido de la comedia en un tío tan serio como Furtwängler)
- Richard Strauss con la Filarmónica de Viena. DG. (Grabación histórica y en mono. Para coleccionistas)
- Sergiu Celibidache con la Sinfónica de la Radio de Stuttgart. NUOVA ERA. (Parece que descubrimos otra partitura inédita. Genial)
- Claudio Abbado con la Filarmónica de Berlín. SONY. (Magistral y vigorosa línea interpretativa que no pierde ningún detalle)
- Fritz Reiner con la Filarmónica de Viena. DECCA. (Precisa, firme e impactante. Buenísima)
- Otto Klemperer con la Orquesta Philharmonia. EMI. (Sólo para los incondicionales de Klemperer)
- George Szell con la Orquesta de Cleveland. SONY. (Nerviosa y muy vivaz. Exhibición de director y orquesta)
- Josef Krips con la Sinfónica de Viena. ORFEO D´OR. (Sorprendentemente dinámica y hábil. Grandísimo Krips)
Por contra, no acaban de llenarme del todo las versiones de Herbert von Karajan con la Filarmónica de Viena. DECCA (No es mala versión, ni mucho menos, pero no me resulta natural) y de Sir Georg Solti con la Filarmónica de Berlín. DECCA. (Quiere afinar tanto que acaba perdiendo frescura). Por supuesto, estas no son sino meras opiniones subjetivas sin ninguna pretensión vinculante.
Siluetas enmascaradas XVIII 2 Julio 2009
Posted by leiter in Ensoñaciones.add a comment

Quizás la ardiente madrugada generó una precoz ilusión
al contemplar tu silueta en generoso escorzo,
dulce elixir que inconsciente exhibes
al brillo de los celosos rayos selenitas,
con tu sonrisa acortando las distancias
y el reflejo de tu pasión abrazado a mis pensamientos.
Caminas orgullosa por las galerías
en la búsqueda de un dorado pedestal de ambiciones.
Te enfureces y gritas,
animada por la desventura de mis remedios,
motivada por mis desnudos arrebatos
que se inclinan al aire de tus trayectos;
y gozas en la intimidad
al percibir la vibración de mi deseo.
Mas, te conmueve la visión de nuevas presencias
al descubrir mi nuevo rostro en las veredas de tu inquietud.
Desfilas en la ausencia de antiguas vanidades
y sientes mis caricias en tu nube de terciopelo;
¿Dónde queda la soberbia? ¿Hacia dónde lleva el desencuentro?
Te reclinas en la impotencia de un cruel desengaño,
suplicando los alivios de mi firme posesión.
Me ahogo en tu perfume de seducción,
hundiéndome bajo las olas rizadas de tu vivo mar;
buceo por los rincones de tu belleza
confirmando mi dicha en el juego de las voluntades.
Vislumbras lejanos horizontes de melancolía
mientras reflexionas sobre el amor ideal,
simplemente,
sobre el amor ideal de tu existencia.
Llega el verano 1 Julio 2009
Posted by leiter in General.9 comments
Mi primer recuerdo de unas vacaciones de verano es este:

Más adelante, mis padres siempre me llevaban aquí:

Con posterioridad, doña Lola la portera, me hizo descubrir el mar aquí:

… Lugar al que me llevó desde su inolvidable pueblo murciano:

Pasé a la adolescencia en este lugar de vacaciones:

Y celebré mi mayoría de edad aquí:

… Aunque casi me mato en un grave accidente de coche. Fue, más o menos, en este punto:

Mis primeras salidas al extranjero fueron estas:


Luego llegaron los tiempos de los grandes viajes vacacionales:




… Aunque con paradas que se prolongaron en el tiempo:


A mi regreso, siempre visitaba en verano a doña Lola la portera aquí:

Por desgracia, derramé las cenizas del Chaparrito más o menos aquí:

Una tarde, una persona me descubrió esta tierra:

… Y lo que queda de su casa de nacimiento:

Luego me llevó de vacaciones aquí:

Y ahí hemos seguido desde entonces:

Pero, para este año… Habrá novedades:

Ya os las contaré

San Hugo en el refectorio de los cartujos – Francisco de Zurbarán 30 Junio 2009
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* Óleo sobre lienzo
* 262 x 307 Cms
* Realizado hacia 1630 ó 1635
* Ubicado en el Museo de Bellas Artes de Sevilla
Dos son las principales características que van a ser constantes en el grueso de la obra de este artista extremeño: El tratamiento básico y simplificado de los volúmenes y la valoración del blanco como color. Ello no sorprende en absoluto si comprobamos que Fuente de Cantos, el pueblo donde vio la luz por primera vez Zurbarán, está constituido por casas blancas de volúmenes compactos, dispuestas a lo largo del quebrado trazado de sus calles. La fisonomía parece tener un carácter ciertamente premonitorio en un artista que ha sido tradicionalmente encasillado como “pintor de frailes”, de telas blancas, de volúmenes puros y de ascéticos bodegones. Todo ello, sin dejar de ser cierto, debe ser comprendido en el marco de un contexto más amplio.
La pintura de Zurbarán se inscribe en la perspectiva de un enfoque personal del naturalismo que, como reacción de los convencionalismos un tanto superados del Manierismo, se desarrolla en consonancia con las nuevas funciones que asume la imagen religiosa. Es la propia Iglesia la encargada de asumir un nuevo lenguaje como instrumento idóneo que va a cubrir las exigencias del arte al servicio de la Contrarreforma. Zurbarán es posiblemente el pintor que desarrolla sus posibilidades con mayor profundidad y acierto en relación con el asunto religioso. Su pintura genera un mundo en el que lo sagrado se narra mediante una caracterización de elementos familiares y cotidianos. Desde las flores, utensilios de una mesa o bodegón, muebles, pasando por las telas, panes o frutas, todos estos objetos aparecen retratados comportando un valor religioso y simbólico. Concretamente, sus magistrales bodegones suponen la antítesis del bodegón flamenco, caracterizado por un conglomerado de objetos en los que existe una clara referencia a la vanitas mundi.
Pero si a Zurbarán se le identifica como un pintor beato, no es menos cierto que ello fue también debido a que la temática religiosa le vino impuesta por determinación de los sucesivos encargos, circunstancia que para algunos especialistas supuso una limitación a sus prodigiosas capacidades como pintor. Su obra es el testimonio del trabajo de un pintor sometido al sistema de constantes encargos que han de ser realizados con prisa, impidiendo en ocasiones un repaso o reflexión que requiere la creatividad pictórica. A diferencia de Velázquez, quien solía retocar posteriormente su obra, Zurbarán abandona sus lienzos para siempre una vez terminados, algo más que contrastado en lo relativo a su producción realizada para el mercado americano. Pero, a pesar de todo eso, Zurbarán trabaja al máximo las posibilidades de una serie de elementos pictóricos en cada nueva composición. Así, se afana en potenciar las posibilidades cromáticas y espaciales en los “estallidos” de gloria, el valor monumental que aportan los elementos arquitectónicos, en el acento que confiere en la intensidad humana y expresiva del personaje y el enfoque simbólico con que dota a los objetos cotidianos que ambientan el tema sagrado. De esta forma, pocos pintores como Zurbarán han obtenido unos resultados tan efectistas sobre un tema supuestamente accesorio como son los ropajes de sus personajes religiosos, con un tratamiento del color rico, elemental y especializado. En cuanto a la luz, se sirve de ella para reducir la figura y el objeto a formas netamente esenciales, con una insuperable utilización del color blanco, distinguiéndose los matices según el grado en que se hallan con una admirable propiedad en trazos, gamas y hechuras. Y en lo relativo a la composición, Zurbarán simplifica y reduce la figura y el objeto a su máxima concreción volumétrica, en una clara intención de atemporalidad. Frente al recurso barroco del movimiento, Zurbarán trata las figuras como objetos de bodegón desvinculados con elementos que los relacionan con la vida. Por ello, muchos críticos han visto en Zurbarán el pintor “más irreal del realismo”, una demostración de que dicho realismo no es sino superar la propia realidad.
San Hugo en el refectorio de los cartujos pertenece a una serie cuya cronología oscila entre 1630 y 1635 y que tenía como destino la Cartuja de las Cuevas de Sevilla. Zurbarán había aceptado la invitación del cabildo hispalense, tras continuados y fatigosos viajes entre Llerena y Sevilla, y se instaló a orillas del Guadalquivir, despertando el recelo de otros artistas sevillanos — Alonso Cano — que veían con temor el establecimiento definitivo de tan afamado competidor. Es en esta época donde se inicia una nueva etapa en la actividad artística de Zurbarán que supondrá el indiscutible apogeo de su pintura durante la década de los años treinta del siglo XVII. El más famoso de esta serie de cuadros realizados para la trianera Cartuja de las Cuevas es sin duda San Hugo en el refectorio de los cartujos. El lienzo narra el milagroso acontecimiento que había tenido lugar en la cartuja al haberse negado los monjes a consumir la ración de carne que se les había servido para no quebrantar el ayuno que el reglamento imponía para el Domingo de Quincuagésima. A consecuencia de dicha negativa, los monjes quedaron sumidos en un profundo sueño hasta el Miércoles de Ceniza, del que despertaron al presentarse San Hugo en el refectorio, una vez informado del portento, a la vez que la carne se transforma en ceniza. Lo primero que nos llama la atención en este grandioso lienzo es la magistral armonía de grises y blancos, perfecta, y sólo quebrada por la colorista escena del cuadro que cuelga en la pared así como por la mancha amarilla del traje del cocinero, cuya figura está algo forzada por su postura de manos y piernas. De otra parte, los rostros de los monjes cartujos reflejan un silencioso estado de arrebato místico en el que se encuentran sumidos, asomando sus cabezas sobre los blancos hábitos, en una de las mayores genialidades creativas del pintor extremeño. Pero además, Zurbarán exhibe un portentoso realismo en los platos con la carne, los panes y las jarras de cerámica, plasmados con esa sobria simplicidad que acostumbraba el pintor, quien parece olvidarse en este cuadro del tenebrismo y barroquismo que se vivía en esa época artística.
San Hugo en el refectorio de los cartujos es uno de los cuadros más geniales de toda la historia de la pintura española. Que toda la ingente masa de color blanco, prodigiosamente matizada y distribuida, no desestabilice en ningún momento la pintura es un claro reflejo de las capacidades técnicas de Zurbarán, junto con Velázquez y Murillo, uno de los máximos creadores pictóricos españoles de la primera mitad del siglo XVII.
Johannes Brahms (II): La belleza de una música inspirada 29 Junio 2009
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Aprovechando una mejoría de Robert Schumann en la clínica donde se hallaba ingresado, Brahms propuso a la agotada Clara una excursión por el valle del Rin que prolongó durante diez felices e inolvidables días. Sólo Dios sabe de qué hablaron, pero desde entonces Brahms sintió un amor platónico y metafísico hacia Clara. Meses más tarde, mientras Clara se encontraba en plena gira de conciertos, recibió una carta urgente de Brahms informándole del inminente fin de su marido. El 29 de julio de 1856, Clara, Johannes y Joachim lloraban la pérdida de un gran músico y mejor persona, Robert Schumann. Tras el entierro, Brahms organizó un pequeño viaje a Suiza en el que también participó Joachim y que hizo mucho bien a la afectadísima Clara.
Brahms pasó una temporada en Detmold, ciudad en cuya corte causó muy favorable impresión musical. En este lugar se gestó su Concierto para piano nº1, estrenado en Hannover con el propio Brahms al piano y Joachim al frente de la orquesta. No fue nada bien acogido y mucho menos en Leipzig, en donde se volvió a interpretar con posterioridad. Sin embargo, y lejos de desanimarse, Brahms supo asimilar este fracaso de manera inteligente, prometiendo que retocaría la partitura. Con 25 años cumplidos, Brahms conoció a Agathe von Siebold en Gotinga, una hermosa cantante para cuya voz compuso numerosas canciones. Se dio por hecho el noviazgo entre ambos pero Brahms regresó de nuevo a Detmold sin haberse comprometido. (Cinco años después, Brahms la dedicó su magnífico Sexteto para cuerdas en Sol mayor, uno de cuyos temas principales está compuesto por las siguientes notas: A-G-A-H-E, la-sol-la-si-mi)
Tras pasar una tercera temporada en Detmold, Brahms regresó a Hamburgo en 1859. Pero como nadie parece ser profeta en su tierra y observando el desinterés mostrado en su ciudad natal hacia su obra, partió para Viena tres años después. Gracias otra vez a Joachim y a sus cartas de presentación — ¡Eso es un amigo! — Brahms empezó a ser musicalmente conocido en la capital del imperio, siendo sus obras muy interpretadas. Se ganó poco a poco el fervor del famoso crítico Eduard Hanslick, feroz oponente a la llamada “corriente wagneriana”, quien alagó con elogio los estrenos de las dos serenatas de Brahms. En 1863 realiza una breve visita a Hamburgo y logra convencer a su padre para que no se divorcie de su madre, muy enferma y envejecida. De vuelta a Viena, dirige la Singakademie durante un año, aunque de nuevo eligió la libertad, la ausencia de ataduras a puestos fijos en los que el músico se sentía incómodo por su espíritu independiente. Sin embargo, la separación de sus padres no pudo finalmente evitarse y Brahms tuvo que acudir a Hamburgo para arreglar las cosas e intentar que cada progenitor viviera con cierta comodidad. De nuevo en Viena — llevando consigo el manuscrito original de la Sinfonía 40 de Mozart que una princesa le había regalado — recibe la noticia de la muerte de su madre. Su Trio para trompa, violín y piano, especialmente el Adagio, es un sentido homenaje a su madre, aunque la obra donde liberó toda su tristeza por este hecho fue el Requiem Alemán.
Con el referido Requiem, Brahms inició una etapa instrumental que a partir de ahora va a caracterizar su arte compositivo y que se cierra con el Doble Concierto. Como suele ocurrir con las obras maestras universales, el estreno de las tres primeras partes del Requiem en Viena fue un completo fracaso, aunque posteriormente en Bremen, con la obra ya completa, constituyó un gran éxito. Por esta época, a Brahms se ve afectado por un extraño e inesperado cambio de sentimientos amorosos y se queda prendado de una de las hijas de Clara, Julie, que al parecer le traía el recuerdo de su propia madre Clara en su juventud. Clara se enteró de todo y se sintió muy molesta con el compositor, quien trató en vano de ocultar este sentimiento; finalmente, Julie contrajo matrimonio y dejó a Brahms solitariamente desconsolado. La inspiración de aquel dolor de corazón llegó en forma de Rapsodia para contralto, una de las muchas joyas inolvidables de Brahms. Un par de años después, el padre de Brahms fallecía a causa de un cáncer de hígado. Brahms demostró su enorme humanidad y le prestó una cuantiosa ayuda económica a su madrastra viuda. (Por estas fechas, las obras de Brahms estaban ya siendo muy bien remuneradas). En 1873, Brahms se instala definitivamente en Viena, en el número 4 de la Karlgasse, y se hizo cargo durante tres años de la dirección de Los Amigos de la Música. En 1876, durante un viaje al Báltico y en comunión con la naturaleza, empieza a esbozar su Primera Sinfonía, una forma musical que no acometió hasta que propiamente se sintió en plena madurez creativa, a los 43 años. Con su estreno en Karlsruhe y las posteriores ejecuciones en Mannheim, Munich, Viena y Leipzig, Brahms se consagró como el mejor compositor alemán del momento y fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cambridge, honor que recogió Joachim, ya que Brahms nunca se desplazó a Inglaterra. Poco tardó en escribir la sensacional y poética Segunda Sinfonía y el no menos bello Concierto para violín, dedicado y estrenado por Joachim en Leipzig en 1879. Con 47 años, la Universidad de Breslau le concede el título de Doctor en Música, para lo cual Brahms aprovecha para componer la alegre Obertura para un Festival Académico que culmina con el conocido himno universitario Gaudeamus igitur. Como réplica y para compensar, no tardó en escribir la Obertura trágica. Por esta época, era público y notorio el aspecto desaliñado que Brahms tenía consigo mismo, incapaz de gastarse un céntimo de su dinero en beneficio propio aunque, por extraño que pueda parecer, se mostraba del todo espléndido y desinteresado cuando se trataba de ayudar a los más necesitados. También, con una capacidad económica muy superior a lo que Brahms consideraba como su básico sustento, el compositor nunca ocultó su desmesurada glotonería y su despreocupada afición a la bebida.
Tras un breve periplo por Italia, país por el que siempre sintió una gran admiración, terminó su ensoñadora y lírica Tercera Sinfonía. A partir del verano de 1884 pasó a residir en Mürzzuschlag, un pueblo de Estiria, en donde esbozó y terminó la Cuarta Sinfonía, partitura que por poco no fue devorada por un fuego que se desató en la localidad y que destruyó muchas casas. (Nuevamente Brahms contribuyó con cuantiosas ayudas a los damnificados). Durante algunos veranos, el músico se hospedaba en Hofstetten, bellísima localidad suiza a orillas del lago Thun; allí puede decirse que culminó su obra instrumental y sinfónica con la composición del Doble concierto para violín y violoncelo en 1887, posiblemente una de sus obras más logradas. Brahms había demostrado su talento en el tratamiento de las grandes formas y decidió volver a la verdad desnuda de la intensidad expresiva con la mayor economía de medios, retornando a las pequeñas formas, a la voz solista y al piano solo.
En este último período Brahms descubrió la mágica sonoridad de un instrumento, el clarinete, y para ello compuso dos sensacionales piezas en 1891, el Trio y el Quinteto para clarinete, esta última una de sus obras más intimistas y conmovedoras. Los años siguientes los dedicó al piano, su instrumento más querido y fiel intérprete de sus más profundos sentimientos, con unas obras exentas de virtuosismo y del todo introspectivas. En 1895 Brahms terminó sus dos sonatas para clarinete y piano y las Canciones Populares Alemanas. Al acabar el año se reunió con Clara en Frankfurt, donde se vieron por última vez. Clara fallecería el 20 de mayo de 1896 mientras que el compositor se encontraba en Bad-Ischl, por lo que apenas pudo llegar a tiempo para el entierro celebrado en Bonn. Brahms nunca se recuperó de aquel golpe y sus últimas composiciones son auténticamente sobrecogedoras, como saludando a una próxima y, quien sabe, si ya deseada muerte: Cuatro cantos serios y Once preludios corales… Desde 1897 sus días estaban contados a causa de un cáncer de hígado, la misma enfermedad de la que murió su padre. El 7 de marzo se interpretó en la Sociedad Filarmónica su Cuarta sinfonía, con asistencia del compositor que fue homenajeado por todo lo alto, obligándosele a saludar tras cada uno de sus movimientos. Finalmente, el 3 de abril de 1897 murió plácidamente en Viena.
Aunque la música de Brahms encuentra sus raíces en el clasicismo de maestros anteriores — Mozart y Beethoven — su naturaleza expresiva y de proporciones gigantescas era en esencia romántica. Considerada la antítesis pasada y un tanto anacrónica de Wagner y Liszt, su obra ha demostrado por ella misma no sólo ser conmovedora sino también muy influyente en el posterior desarrollo de la música. Esa dicotomía entre el “clasicismo” de Brahms y la música “progresista” de Wagner, Liszt y Bruckner fue un tema clave en la historia musical del siglo XIX. Brahms recurrió a la recuperación y modificación constante de pequeños fragmentos de materia musical a medida que avanzaba la composición. Este estilo creativo allanó el camino de la música en la que cada aspecto de la composición surge de la misma unidad temática. Pero es quizás el incomparable “sonido” de su música lo que le ha asegurado un lugar de privilegio en la historia. Su música es otoñal, apasionada y romántica, a la vez que controlada, refinada y llena de melancolía. Su influencia en el desarrollo de la música del siglo XX es más que notable, como bien demostró Schoenberg. Para quien esto escribe, posiblemente Brahms sea su compositor más querido y admirado.
OBRAS
- 4 Sinfonías
- 2 Serenatas
- 2 Oberturas
- Variaciones sobre un tema de Haydn (También en versión para dos pianos)
- 2 Conciertos para piano
- Concierto para violín
- Doble concierto para violín, violoncelo y orquesta
- 21 Danzas húngaras (Escritas originariamente para piano)
- 3 Sonatas para piano
- Variaciones sobre un tema de Haendel
- Variaciones sobre un tema de Paganini
- Variaciones sobre un tema de Schumann
- Valses y otras obras para piano a cuatro manos-
- Baladas, rapsodias, intermezzos, etc…
- 2 Quintetos para cuerda
- Quinteto para clarinete
- Quinteto para piano
- 3 Cuartetos con piano
- 3 Trios para violín, violoncelo y piano
- Trio para violín, trompa y piano
- 3 Sonatas para violín y piano, destacando la nº1
- 2 Sonatas para clarinete (O viola) y piano
- Requiem Alemán
- Rinaldo
- Canto del destino
- Canto de las parcas
- Canto del triunfo
- Rapsodia para contralto
- 4 Cantos serios
- Ciclos de Magelone
- 22 Grupos de canciones corales
- 28 Arreglos de canciones para coro
- 200 Canciones
- 7 Libros de canciones populares para voz y piano
¿Desaparecerá la clase media? 26 Junio 2009
Posted by th23 in El comentario de Theniger.12 comments

Uno de los interrogantes que plantea la actual crisis es qué consecuencias traerá para aquellos países en donde la clase media se ha desarrollado fuertemente a la luz del crecimiento económico de las últimas décadas. Ha partir de los años cincuenta del pasado siglo se fue afirmando un trasvase social en las economías desarrolladas que trajo como consecuencia el surgimiento de lo que hoy llamamos clase media (con matices según los sociólogos a la hora de la definición pero que se diferencia claramente de las denominadas clases alta y baja)
No existe lugar a dudas que las crisis como la presente afecta a la sociedad en su conjunto (los que pierden y los que dejan de ganar). Si bien las clases más bajas son las más afectadas y con menos medios (más cercanas a la exclusión social) en estas situaciones, trabajo mediante y ayudas sociales, son las que más rápidamente se recuperan pues su nivel de expectativa es más bajo (si se me permite el eufemismo, tienen asumida su pobreza e inmovilidad social)
Las clases altas pueden aguantar y en el mejor de los casos salir mejor parados (la evaluación ética de su comportamiento excede este post). Pero el verdadero problema para nuestras economías es la evolución de la clase media. En esta coyuntura la situación es más grave por la condición de los de 30 a 40 años que es el recambio natural de los que vegetativamente van saliendo de la economía y semillero para su crecimiento. Estudios de los más diversos orígenes confirman que se trata de la generación mejor preparada de la historia no solamente en España sino en la mayoría de los países de nuestro entorno. Paralelamente también señalan que lo que podría ser un plus enorme para enfrentar el futuro se convierte en un problema de difícil solución caracterizado por:
- niveles salariales rondando los 1000 euros con fuerte dependencia de sus padres e inciertas panorama de crecimiento profesional (atomización de posibilidades) y alto endeudamiento
- error de percepción en lo que significa la formación al momento de ingresar al mercado laboral que los convierte en demandantes exigentes en un mercado con oferta reducida. (universitarios y FP)
- se han formado gracias al esfuerzo de sus padres con lo que no valoran el sacrificio y la necesidad del tiempo como parte del crecimiento personal y económico. Siempre tuvieron como mínimo sus necesidades básicas satisfechas
- Autoestima muy vulnerable como consecuencia del bombardeo publicitario que incentiva el sentimiento de frustración por no conseguir lo que el sistema consumista exige .
- Abandono del modelo familiar como ejemplo a seguir, lo que los convierte en ultracompetitivos donde el que no es primero en lo suyo fracasa
Son los llamados mileuristas, baby losers, generación Peter Pan y bien pudieran ser la nueva clase social dominante (en términos numéricos). Se estima que en España pueden alcanzar en torno a los doce millones de personas. Los más pesimistas ya hablan de la muerte de la clase media y el surgimiento (en términos sociológicos no se puede establecer fechas concretas sino solapamiento de acontecimientos) de una nueva estructura donde existirán una clase rica (más rica y tecnificada) y una masa social (amalgamamiento de clase baja y media) con consumo orientado a necesidades básicas. Es decir, la estratificación social de la mayoría de los países de Latinoamérica. El resultado de ello es que está masa social carente de expectativas de movilidad es menos estable, proclive a escuchar los cantos de sirena, más apática (efecto frustración – desencanto) y sin proyecto a largo plazo .
Sin analizar la pertinencia o acierto de las medidas del actual gobierno y las opiniones la oposición, pareciera que la clase política está observando a este colectivo no sólo con fines electoralistas sino como antídoto a la amenaza de extinción de la clase media, paralelamente al sostenimiento de los más desprotegidos. Personalmente creo acertado la preocupación de la dirigencia política pues en ello nos jugamos valores de presente y futuro como:
- fortalecimiento /sostenimiento del llamado estado de bienestar
- mantenimiento del esquema de movilidad social que genera crecimiento personal y global.
Espero que nuestra dirigencia acierte en sus respectivos roles pues éste, como todos los procesos sociales, es lento pero vital para las futuras generaciones
Un abrazo y buen fin de semana
THENIGER
El Lebrijano, Paco Cepero y la Orquesta Andalusí de Tánger 25 Junio 2009
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Dedicado a ÁNGEL GUIRAO
Os dejo el enlace a un interesantísimo vídeo en el que podemos contemplar todo un magistral ejemplo de lo que realmente significa el término FUSIÓN en lo que a música se refiere. Se trata de una interpretación de El Lebrijano, acompañado por Paco Cepero a la guitarra y por la Orquesta Andalusí de Tánger. La pieza que se ejecuta presenta una construcción formal sencilla pero de enorme interés por la extraordinaria fusión entre dos culturas tan cercanas y presumiblemente tan distintas. El vídeo ya tiene sus años y algunos pensarán, no sin razón, que resulta un tanto heterodoxo. Pero la música, que es de lo que se trata, suena admirablemente bien. Disfrutadlo. Aprovechamos este pequeño espacio dedicado a Tánger para felicitar al Club Ittihad de Tánger, flamante campeón nacional marroquí de baloncesto al vencer en la final al AS Sale por 57-47.
Mañana vienes tendremos, de modo excepcional, el habitual comentario de Theniger. Esta misma noche he de salir a resolver unos asuntos en Andalucía, por lo que este bar de copas permanecerá cerrado el fin de semana.
Antonio Vega – El sitio de mi recreo 24 Junio 2009
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El pasado 12 de mayo nos despertamos con una de las más luctuosas noticias artísticas del año: Antonio Vega Tallés, compositor y antiguo componente de la mítica banda Nacha Pop, nos abandonaba para siempre tras perder su pulso con un maldito cáncer de pulmón que arrastraba desde tiempo atrás. Con su desaparición, la música pop española pierde a uno de sus mayores referentes, una figura contrastada y respetada por todos cuyo mayor mérito fue el de dotar de un maravilloso y sincero intimismo a sus canciones, verdaderas derroches de poesía y sensibilidad.
De 1978 a 1988, junto con su primo Nacho García Vega, formó parte de la mítica banda Nacha Pop, uno de los mejores grupos de la llamada movida madrileña. Fruto de aquellos años, seis álbumes vieron la luz (además de dos recopilatorios) pero la canción emblemática del grupo siempre fue Chica de ayer — perteneciente al primer disco homónimo del grupo (1980) y compuesta por el propio Antonio Vega — considerada hoy y de manera unánime como el himno oficial de aquellos inolvidables años que vivió la música madrileña. Tras la disolución de Nacha Pop, Antonio Vega prosiguió su carrera en solitario. En 1992 publicó un interesante trabajo, El sitio de mi recreo, un recopilatorio de sus mejores baladas entre las que se destaca la canción que hoy comentamos. Sin embargo, dos años después, dicho tema fue arreglado en una nueva versión que apareció en uno de los discos más polémicos publicados por Antonio Vega, Océano de sol, un trabajo que contó con la colaboración — muy criticada por Antonio Vega — del ex-guitarrista de Roxy Music, Phil Manzanera.
El sitio de mi recreo es posiblemente la mejor canción compuesta por Antonio Vega. La aparente sencillez de la línea melódica — un simple tema sustentado sobre la base de la guitarra acústica — se transforma en un extraordinario discurso que modula constantemente de modo mayor a menor, con una derivación del estribillo a un recurrente salto de cuarta que logra mantener el equilibrio general de la canción. Dicha economía de medios no es óbice para que la pieza adquiera un componente nostálgico de certeras connotaciones melancólicas, muy apoyadas en la propia escenificación de un vídeo donde afloran las imágenes de un “tiempo pasado” que, no sabemos si fue mejor, pero que sí dibuja un trazo sugerentemente ensoñador. El gato negro que sale en las distintas tomas es clavado a mi querido Winston…
La letra de la canción, íntima y decididamente poética, es diáfana y no resulta en absoluto difícil de asimilar. El autor nos transmite sus sensaciones de forma directa y sin ningún complejo excluyente. Ahí os dejo la misma.
Donde nos llevó la imaginación,
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos.
Donde se creó la primera luz
junto a la semilla de cielo azul
volveré a ese lugar donde nací.
De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo,
de nieve, huracán y abismos,
el sitio de mi recreo.
Viento que a su murmullo parece hablar
mueve el mundo con gracia, la ves bailar
y con él, el escenario de mi hogar.
Mar, bandeja de plata, mar infernal
es su temperamento natural,
poco o nada cuesta ser uno más.
De sol, espiga y deseo…
Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura,
hay nieve, hay fuego, hay deseo,
ahí donde me recreo.
Hace relativamente poco, estuve compartiendo en LA FLAUTA unas copas con Carlos Moraleda, un buen amigo y un excepcional compositor, alma mater del grupo revelación este año en Madrid, EL JARDÍN DE MARÍA. Advertí que Carlos, un hombre que jamás ha ocultado su admiración por Antonio Vega, se encontraba especialmente sensible con la terrible noticia del fallecimiento de Antonio. Fueron unas dos horas en las que Carlos se confesó artísticamente con quien esto escribe y, dado el interés de sus declaraciones, considero conveniente hacer un resumen de las mismas.
–”Leiter” – me comenta Carlos dando giros imposibles al vaso de whisky – “Tenía compradas las entradas del último concierto que iba a dar Antonio en Madrid el 8 de Mayo (en la sala Imperio Pop, en el mismo escenario en el que yo había estado tocando escasos dos meses antes), al que teníamos previsto asistir mi hermano Javier Moraleda, el famoso dramaturgo Lastra y alguna de sus acompañante. Cuando se aproximaba la fecha, Manolo Tena me dijo: “No te hagas ilusiones, Carlos. Antonio no va a ofrecer ese concierto; está en la UCI. Esperamos que se recupere y salga pronto, pero el viernes no habrá concierto” Lamentablemente, poco después de la suspensión del concierto, el 12 de Mayo de 2009 falleció.”
Carlos se enciende un pitillo y dirige su mirada hacia el fondo de la barra: –”¿Te acuerdas, Leiter, de la magnífica impresión que te produjo la audición de Antonio Vega que te ofrecí una tarde en la terraza del ático de mi casa? No sé, macho, pero vi como te emocionabas… Bueno, la verdad es que ibas un poco cargadito de copas… ¡Como todos! Te soy sincero, Leiter: Antonio Vega ha sido probablemente uno de los artistas que más me ha influido, a mí y a muchos. Es un maestro. Te voy a contar algo muy personal, Leiter: Recuerdo un día que estaba yo en Mallorca de vacaciones con Vanesa y nos enteramos de que Antonio Vega iba a ofrecer un recital al aire libre al que finalmente asistimos. Pese a que había mucha gente, pero no muy aglomerada, nos fue fácil ponernos en primera fila. En un momento del concierto, Vanesa se va a por bebidas, y mientras no estaba ella dice Antonio por el micro mientras sujetaba un vaso de plástico –”¿Quién quiere una cerveza?”– Levanté el brazo y le dije “Yo…” Fui el único en contestar y Antonio se agachó y le dijo al de seguridad “Esta cerveza es para ese chico”. A los tres minutos vuelve Vanesa con la bebida y me dice, “Pero… ¿Cómo has conseguido esa cerveza?” a lo que contesté ”Me ha invitado Antonio Vega”. Claro que ella no se creía nada de nada por lo extraño de la situación mientras que yo le repetía con toda tranquilidad y como si fuera lo mas normal del mundo, “Que si, joer que te estoy diciendo que me ha invitado Antonio”. Mientras, unos fans de al lado que escuchaban con mucha atención nuestra conversación y se quedaban alucinados por mi frialdad al contar de donde salió la cerveza, no resistieron callarse y saltaron “¡Qué es verdad, qué es verdad, qué se la ha dado Antonio Vega!”. Luego continuó el concierto y seguimos de buen rollo interactuando con él entre canción y canción; le dije que la chica que estaba a mi lado era mi novia, que cuidado con lo que dijera, y en la siguiente pausa entre canción y canción me preguntó también de buen rollo y con sonrisa cómplice “¿Qué pasa, eres tú de los que pega fuerte?”. Pues así de cachondeo entre los tres durante todo el concierto”–
Carlos, animado por los felices recuerdos, me agarra del brazo y me suelta: –”Leiter, tienes que hacerme un favor: Hay una canción de Antonio que me fascina, que me parece casi hipnótica, Una décima de segundo. Quiero cantarla sólo con acompañamiento al piano y quiero que tú seas el pianista…”– Intento esquivar la sugerencia con alusiones del tipo: “Ya estoy viejo, Carlos; los dedos ya no me responden como antes; yo vengo de la música clásica y este estilo no es mi especialidad… “. Pero no consigo frenar la obsesiva idea de Carlos: –”¡Y una mierda, tío! Acuérdate del pasado verano; improvisamos un tema aquí, en La FLAUTA, y la poca gente que ya quedaba a esas horas se quedó alucinada con tu manera de tocar… Aunque no te lo creas, ya aún recuerdo esa improvisación. Tengo el tema en mente y quiero darle forma. Pero necesito tu colaboración, claro…”–
Carlos sigue hablando del piano y de Antonio Vega: –”Durante más de un año, cuando estaba en el instituto, programé mi cadena musical para despertarme a las 7 de la mañana con una de sus canciones, Desordenada Habitación, que empieza con una introducción de piano y a continuación dice “Despierta ya, mira que luz…”. Es una pasada. En el concierto del 30 de Mayo en Joey, le dediqué una canción, Y la melodía suena. Creo que era la mejor que le podía dedicar, habla de las personas con manifestaciones artísticas que han marcado y cambiado la vida de los demás haciéndolas ver que no todo se basa en la rutina de sus vidas, si no que hay otras cosas también. Es una canción que habla de Antonio y otros muchos, y reconozco que cuando la compuse él estaba presente en mi mente e influyó en la manera de componerla, seguro; por eso se la dediqué y se la dedico. Además, te cuento algo: Una de las canciones de El Jardín de María, hasta ahora inédita, se llama Canciones Mojadas, compuesta ya hace muchos años, y el puente hacia el estribillo dice:
“Con las ganas y frescura que le dije a Javier,
con la técnica artesana que aprendí de Andrés,
con la voz inconfundible del escurridizo Miguel.
Antonio me invitó a la cerveza de la sensibilidad,
y Manolo a su Marylin particular”
Ya puedes imaginar que Javier es Andreu; Andrés es Calamaro; Miguel es Ríos; Antonio es Vega y Manolo es Tena…”–
Carlos y yo nos despedimos con la intención de vernos de nuevo a no mucho tardar. A la salida, tras unos pasos enfilando la calle Alcántara de madrugada, la voz de Carlos me advierte a lo lejos: –”¡Leiter, vete ensayando Una décima de segundo… Tenemos que interpretarla juntos…!”–
El Temerario remolcado a su último destino – Turner 23 Junio 2009
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* Óleo sobre lienzo
* 91 x 122 Cms
* Realizado en 1839
* Ubicado en la National Gallery de Londres
La grandeza de Turner, pese a haber llegado más lejos en sus audacias lumínicas, no reside en haberse adelantado a los impresionistas. Pero no hay duda de que es uno de esos genios que han desarrollado un modelo conceptual similar al de los artistas nacidos casi un siglo después, desafiando cualquier tentación psicológica o sociológica de plausible explicación. Los cuadros de Turner producen en el espectador la impresión de algo absolutamente contemporáneo, con esas, en general, atmósferas de crepúsculo que parecen adormecidas. Este privilegio creativo de mantenerse “eternamente joven” justifica el apelativo de “genio” que anteriormente le hemos aplicado. Quizás este particular misterio de Turner puede ser desentrañado si nos paramos a leer su biografía, sobre todo sus años de juventud, y descubrimos que la madre del artista era una mujer loca que acabó encerrada en el manicomio y que llenó los 25 primeros años del pintor con una realidad envuelta de temor y dudas, en una clara proyección vital introspectiva. A diferencia de Constable, su principal competidor, Turner compone sus paisajes en medio de violentas tormentas y suntuosas arquitecturas, representando una especie de reverso de una moneda cuya principal muestra el estudio de las variaciones de luz natural que define el campo de actuación paisajística de Constable.
Uno de los factores más importantes que contribuyeron al peculiar desarrollo paisajístico de Turner fue su absoluto dominio tanto del óleo como de la acuarela, dando a veces al primero la transparente luminosidad de la segunda y viceversa. También es un excelente grabador, como se demuestra por el hecho de que en 1799 recibió el título de miembro asociado de la Real Academia con tan sólo 27 años. Entre los paisajes de Turner, cabría distinguir entre los que captan un simple efecto natural y los que se basan en un argumento mítico o histórico, siguiendo el ejemplo de Claudio de Lorena. Pero un capítulo aparte, acaso más rico en valores pictóricos originales, es el de los cuadros basados en un suceso contemporáneo, como el óleo del Temerario que hoy nos ocupa. A este apartado también pertenecen los dramáticos Incendio en el mar e Incendio en el Parlamento.
Turner significa un nuevo concepto del paisaje: Es un paisaje hecho de luminosidad y color, más que de relieves. A menudo, sus nubes u oleajes parecen irresistiblemente empujados hacia una curva, ya sea centrífuga o centrípeta, que quiebra el tradicional sentido de la perspectiva renacentista de líneas rectas de fuga convergentes hacia un punto del fondo. El paisaje ya no es una vista de óptica inmóvil — a semejanza de Canaletto — sino una agitación, un torbellino que parece chocar contra el marco. En sus últimos cuadros — que no se expusieron en vida del autor y que fueron casualmente descubiertos, enrollados, en un barracón del Támesis — hay una especie de locura dinámica que parece prepararnos, más que al propio Monet, a la llamada Action painting de Pollock. Estos paisajes son una confesión eufórica y desesperada del artista al tratar de advertir a su hipotético espectador toda la vertiginosa sublimidad de lo creado por Dios.
El Temerario remolcado hacia su último destino fue expuesto por primera vez en la Royal Academy en 1839 (Con la indicación en el catálogo “La bandera con la que desafió la batalla y la brisa ya no le pertenece”) y representa a un célebre navío, el Fighting Téméraire (Nombre de otro barco francés capturado en Lagos en 1759) que se distinguió en la batalla de Trafalgar a las órdenes del capitán Harvey, en 1805, y que en 1838 fue separado del servicio militar y desguazado. En la escena, vemos el antiguo navío de guerra, alto y dorado, como una aparición, arrastrado por un remolcador negro cuya chimenea le envía su humareda para ser destruido. Un par de barcos veleros se apartan a su paso y forman una especie de escolta de homenaje al viejo héroe. La puesta de sol, más que un accidente meteorológico — fue duramente criticada por su imposibilidad dada la dirección del barco — es como una alegoría de su propia muerte. Turner, mediante un formidable contraste de colores a la manera de una sinfonía, ha sabido producir la impresión de una marcha lenta y majestuosa, una verdadera marcha fúnebre y triunfal, como seguramente la hubiera definido Berlioz. Turner siempre estuvo muy apegado a esta formidable pintura – “Ni por cuestiones de dinero ni de favores volvería a prestar a mi querida” – y en ella el autor quiso servir de testimonio a los profundos cambios tecnológicos que se estaban produciendo en su época. El cromatismo y la factura son propios de sus últimas obras, las que permiten considerarlo como el más revolucionario de los pintores de paisaje. El cuadro, además, muestra la fascinación de Turner por los temas elementales: El agua, el aire y el fuego. La criticada y ya referida “imposible” puesta de sol es un homenaje tanto a la gloria pretérita del buque como una demostración virtuosística del autor. Se trata de una obra de cuando el pintor ya había rebasado los sesenta años y estaba a punto de entrar en su fase final, casi por completo abstracta y que los críticos de la época no terminaron de comprender. Turner abunda en los contrastes que tanto le gustaban: La pincelada suelta y el color empastado del cielo en contraposición con el detallismo del barco; los colores fríos del lado izquierdo frente a los cálidos del derecho; y, por último, la evidente confrontación entre el mundo antiguo y el moderno. En obras como El Temerario es donde mejor se aprecia la disolución de la forma, el énfasis en la luz y el color y la pincelada emotiva de Turner, características que marcarán posteriormente a los impresionistas y a tantos y tanto pintores abstractos. Pocas veces en la historia del arte un objeto inanimado y a punto de ser destruido adquiere tanta “vida” interior.