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Las principales orquestas sinfónicas españolas III: Orquesta Sinfónica de RTVE 11 Noviembre 2009

Posted by leiter in General.
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 La ORQUESTA SINFÓNICA DE RTVE, Fundada en 1965, es la principal orquesta de radiodifusión española. Aunque su primer concierto fue en el extranjero al frente de Odón Alonso, la presentación oficial de la formación tuvo lugar en el Teatro de la Zarzuela de Madrid junto con su director fundador, el excepcional Igor Markevitch, quien colaboró con la formación hasta su muerte. El maestro José María Franco fue la persona encargada de dirigir los primeros ensayos antes de que se nombrara primer director — no titular — a Igor Markevitch y se convocara una oposición a titulares. El 27 de mayo de1965 se presenta oficialmente la orquesta en el Teatro de la Zarzuela de Madrid con un programa compuesto por obras de Prokofiev, Wagner, Falla y Beethoven (Quinta sinfonía) bajo la dirección del inolvidable maestro de Kiev. Pronto se hacen públicos los resultados de las duras oposiciones efectuadas para ocupar el puesto de titular y la dirección de la orquesta recae en manos de dos jóvenes maestros españoles, el catalán Antoni Ros-Marbá y el valenciano Enrique García Asensio, aunque la figura de Markevitch sigue permaneciendo en un plano paralelo hasta el fallecimiento del maestro en Antibes en 1983. Ros-Marbá realizó con máxima brillantez las oposiciones a plaza de titular y permaneció al frente de la formación entre 1966 y 1967, cuando es reclamado por la Orquesta Ciudad de Barcelona para cubrir la nueva etapa artística que se abría tras el fallecimiento de Eduard Toldrá.

 García Asensio venía de dirigir la Orquesta Municipal de Valencia entre 1964 y 1965 cuando asumió el podio de la formación de RTVE. Formado en el Conservatorio de Madrid, donde culminaría sus estudios de violín y composición, estudia dirección en Munich con Lessing, Eichhorn y Menerich y fundamentalmente en la Academia Chigiana de Siena, donde fue un destacado alumno de Sergiu Celibidache. Obtuvo premios en Roma y Siena, aunque el principal galardón fue el primer premio conquistado en el Concurso Dimitri Mitropoulos en 1967 en Nueva York, lo que le valió para actuar como titular adjunto de la Orquesta Sinfónica Nacional de Washington durante la temporada 1967/68. García Asensio dirigió a la Sinfónica de RTVE centenares de conciertos por toda España y realizó también algunas giras internacionales. Su figura fue muy conocida en España a raíz de su colaboración en un programa educativo que se emitió semanalmente en RTVE en la década de los años setenta, El mundo de la música. Maestro de técnica firme y precisa, en esta su primera etapa como titular que se prolongó hasta 1984, nada menos que 18 años, hizo gala de un interesante eclecticismo que cubrió una programación extensa y sumamente variada. Especialmente significativa fue su aportación a la música contemporánea española, protagonizando un gran número de estrenos absolutos de compositores como Alís, Alonso, Arteaga, Balada, Benguerel, Bernaola, Blanquer, Castillo, Coria, Cruz de Castro, Escudero, Esplá, Fernández Alvez, Fernández Blanco, García Abril, Gombau, González Acilu, Rodolfo Halffter, Tomás Marco, Montsalvatge, Morales, De Pablo, Claudio Prieto, Villa Rojo… También presentó primeras audiciones de obras extranjeras, desde el repertorio barroco hasta el contemporáneo. Durante algún tiempo fue además titular de la Cátedra de Dirección orquestal del Conservatorio de Madrid.

 Al poco de abandonar Ros-Marbá la titularidad de la Orquesta Sinfónica de RTVE, fue designado para ocupar su puesto en 1968 el maestro leonés de La Bañeza, Odón Alonso, quien compartirá titularidad de la formación con García Asensio hasta 1984. Su nombre había sonado muchísimo como posible sustituto de Argenta en la Orquesta Nacional de España, circunstancia que vio esfumarse y que se unió a su negativa a presentarse a la oposición para la titularidad de la Sinfónica de RTVE. Hombre de una extraordinaria base cultural, estudió dirección en Viena, Salzburgo y Siena con maestros de la talla de Markevitch o Van Kempen. Desde 1960 venía llevando las riendas de una depauperada Orquesta Filarmónica de Madrid para dirigirla en lo que sería la última etapa de dicha formación (Aunque con posterioridad tomaría el relevo el maestro extremeño García Polo). Su período al frente de la Orquesta Sinfónica de RTVE se caracterizó por la presentación de un repertorio basado en criterios imaginativos y de renovación, asumiendo incluso un gran riesgo artístico. Su planteamiento fue el de un director que intentó planificar programas que más pudieran interesar a un público contra los criterios de otros directores muy dados al divismo que trillan y trillan el mismo programa hasta lograr el aplauso fácil. Alonso ofreció gran número de obras nuevas para el público español del momento o de rara audición, como la excepcional Sinfonía Turangalila de Messiaen –  el 19 de octubre de 1974 y con la presencia del autor — o los Gurrelieder de Schönberg. De la misma manera, dirigió estrenos de los principales compositores españoles del momento — Cano, Coria, Nieto, Oliver, Roig Francolí, Ruiz Pipó, Rodrigo de Santiago, Suriñach… — y realizó giras con la formación por toda España y por EEUU, Inglaterra, Bélgica, Francia y México. Tras su período de titular, ha venido dirigiendo con regularidad como invitado en las principales orquestas españolas y siempre es muy bien recibido por el público madrileño.

 Durante estos años, la Orquesta Sinfónica de RTVE pasó de ocupar la sede del Teatro de la Zarzuela al escenario más lustroso del Teatro Real de Madrid y fue ocasionalmente dirigida por invitados de talla inestimable como Celibidache, Maazel, Rozhdenstvenski o Kiril Kondrashin. Sin embargo, y pese a los esfuerzos de García Asensio y Alonso, la formación presentaba evidentes carencias de sonido en comparación con otros conjuntos sinfónicos europeos de relevancia. Para intentar solventar un tanto este lastre, en 1984 se contrató como titular al granadino Miguel Ángel Gómez Martínez, quien ejerció el mando hasta 1987. De comienzo arrollador y tutelado por la experta mano de su madre, Gómez Martínez se formó musicalmente en Granada y Madrid, ciudad donde obtuvo un premio extraordinario de piano en el Conservatorio. Completó su formación como director en Viena con Swarowski y consiguió numerosos galardones. Su meteórica carrera se impulsó sobremanera al dirigir el Fidelio en 1973 en la Ópera Alemana de Berlín con un éxito apoteósico, circunstancia que le abrió las puertas de los teatros de Hamburgo, Frankfurt y Munich. Con sólo 26 años, ya había debutado en el Covent Garden y en la Ópera de Viena, en donde permaneció como director estable entre 1977 y1982. Gómez Martínez se caracterizó siempre por contar con una memoria prodigiosa — en los años al frente de la Sinfónica de RTVE no le recuerdo haber dirigido con partitura, incluso en los estrenos de obras contemporáneas. Se cuenta, además, que dirigió de memoria La Tetralogía wagneriana en Alemania, algo así como 20 horas de música, toda una proeza — y una merecida fama de excelente concertador. Durante su etapa al frente de la Sinfónica de RTVE, Gómez Martínez dio un giro total a la programación y basó el repertorio en Mozart, Beethoven, Brahms y Mahler. Su absoluta fidelidad a la partitura provocó, en buena medida, que sus conciertos adolecieran un tanto de sobriedad, echándose en falta un punto más sutil de condimentación en las interpretaciones. Sus actuaciones se esperaban con una expectación que en ocasiones no se correspondía con el resultado artístico final, aunque sus logros están fuera de toda discusión. Se movió mejor con los compositores románticos y tuvo la valentía de acometer obras difíciles y complejas, como una excepcional Segunda de Mahler (Pese a que en un pasaje los trompetistas se durmieron, provocando el momentáneo enfado del maestro) o la versión de concierto y en tres entregas de Tristán e Isolda (También dirigidos de memoria y en donde el entonces crítico musical de El País, Enrique Franco, cometió el desliz de juzgar la actuación de unos cantantes que no hubieron de intervenir). Su dedicación a la música española contemporánea fue más bien parca, con estrenos del maestro Rodrigo y de los compositores García y Guerrero. En marzo de 1985, la orquesta vivió un extraño conflicto al negarse a tocar en un concierto extraordinario con obras de Miguel Ángel Coria, situación por la que los profesores fueron sancionados por el Ente Público aunque posteriormente se recurrió dicha sanción. En marzo de 1986, la orquesta emprendió una gira con su titular, Gómez Martínez, por Suiza con buenos resultados artísticos que se confirmaron en junio del mismo año durante el Festival Internacional de Orquestas de París. Pese a tales éxitos, la orquesta seguía sin tener un sonido decididamente sobresaliente. También en 1986, concretamente en noviembre, Miguel Alonso es nombrado nuevo delegado general de la orquesta, sustituyendo a Miguel Ángel Coria, que lo desempeñaba desde 1982. El 22 de mayo de 1987, Gómez Martínez anuncia que no seguirá en el cargo de titular de la Sinfónica de RTVE cuando finalice su contrato en el mes de septiembre de dicho año por claras discrepancias con el Ente Público. El director titular de la orquesta exigía, para seguir al frente de la agrupación, un aumento general de las retribuciones, mantener un número mínimo de veinte o veinticinco conciertos anuales y continuar y aumentar el número de giras al exterior. La dirección del Ente Público, por su parte, planteó la necesidad de que la orquesta retomara sus fines originales: Hacer hincapié en grabaciones y vídeos para RTVE, limitar el número de conciertos y dedicar su atención principal a la música escrita en el siglo XX. Muy dolido, Gómez Martínez habló incluso de un “homicidio involuntario de la orquesta”. El 17 de septiembre de 1987 se ofrece un concierto extraordinario en el Teatro Real que es dirigido por un joven pianista y director húngaro, Arpád Joó, con un gran éxito de público y crítica — Joó incluso ejecuta al piano el Segundo concierto de Liszt — y se rumorea entre bastidores que dicho concierto no es sino la presentación del nuevo director titular. La orquesta se entendió a las mil maravillas con el húngaro. Finalmente, la víspera de Nochebuena de 1987, la entonces directora del Ente Público RTVE, Pilar Miró, anuncia la contratación de Arpád Joó como nuevo titular de la orquesta, presentándose en junio del año siguiente, y también la incorporación de Antoni Ros-Marbá como principal director invitado.

 Arpád Joó había nacido el 8 de junio de 1948 en Budapest y procedía de una familia noble emparentada incluso con la línea dinástica de la Casa Windsor. Estudió en la Academia Franz Liszt y en el Conservatorio Bartók, ambos en Budapest, para pasar después al Mozarteum de Salzburgo. Su carrera como solista de piano fue fulgurante y en 1968 emigra a los EEUU, obteniendo posteriormente el pasaporte norteamericano. Allí comenzó a interesarse por la dirección orquestal y llegó a ser alumno destacado de Markevitch en Montecarlo. Venía de grabar la integral de las obras de Bartók y Kodály con las principales orquestas húngaras y de dirigir como invitado en muchas agrupaciones filarmónicas de relieve cuando aterrizó en Madrid como titular de la Sinfónica de RTVE, convirtiéndose en el primer director titular no español de dicha formación (Markevitch no llegó a ser nunca titular). Su presentación oficial como titular se produjo el 9 de junio de 1988 en el Teatro Real con un concierto centralizado en la Novena de Beethoven y en una actuación que dejó un tanto escépticos tanto a crítica como público. Es en estos momentos cuando la orquesta empieza a ofrecer sus conciertos en el Monumental Cinema, lugar que contará con opciones para ser sede permanente de la agrupación. Una divertida anécdota tuvo lugar el 20 de octubre de aquel año en un concierto del pianista Andrei Gavrilov acompañado a la orquesta por Joó: Momentos antes de iniciarse el Concierto en Si bemol de Chaikovski se escuchó una tremenda algarabía propiciada por unos abonados que no encontraban su localidad. El pianista ruso, sonriendo, empezó a practicar unas escalas y, aprovechando un breve silencio, se dirigió al público - ”All right?” – y comenzó con la ejecución tras el bochornoso incidente. Esa primera temporada se cerró el 22 de abril de 1989 con un concierto en donde Joó brindó una versión notable de la Novena de Schubert. Pero, en esa primera temporada, pareció haber más sombras que luces en el trabajo general del húngaro con la orquesta. La segunda temporada se inicia con los mismos síntomas preocupantes en el binomio director-orquesta. La versión de La Consagración de Stravinski ofrecida en uno de los primeros conciertos de la nueva temporada, el 5 de octubre de 1989, resulta sosa y deshilachada. De esta manera, el 15 de febrero de 1990 se rumorea la próxima contratación de Sergiu Comissiona como titular de la orquesta y la no renovación del contrato de Joó, que expiraba en julio del mismo año. Esos rumores fueron consistentes al encontrarse Comissiona en Madrid para ofrecer un concierto como invitado de la ONE. El 5 de agosto de 1990, Arpád Joó ofrecía su último concierto como titular de la orquesta en Santander durante el transcurso del Festival de dicha ciudad y en el que se interpretaron obras de Arriaga, Liszt, Kodály y Bartók. A juicio de muchos críticos, el director húngaro llegó de manera un tanto improvisada y precipitada a la titularidad de la orquesta, esto es, sin haber llegado a la cúspide de su madurez como músico. De haber permanecido un par de temporadas más, tal vez hubiéramos podido contemplar a un director con más cuajo y solvencia. El 20 de febrero de 1990 es ya prácticamente oficial la designación de Sergiu Comissiona como relevo de Joó en vistas a la nueva temporada.

 Sergiu Comissiona nació en 1928 en Bucarest y desde los cinco años se especializó en el estudio del violín, ofreciendo sus primeros recitales a los 17 años. Estudió dirección orquestal en Bucarest con los profesores Silvestri y Lidemberg y debutó como director sin hacer cumplido aún los veinte años. Su rápida e incipiente carrera hizo que fuese nombrado titular en la Ópera del Estado de Rumanía en 1955, cargo en el que se mantuvo hasta 1959, cuando decide abandonar definitivamente Rumanía para establecerse en Israel. Fue invitado por los principales conjuntos sinfónicos del mundo, firmando la titularidad de la Orquesta Sinfónica de Baltimore en 1968 y trasladándose a vivir a los EEUU, en donde estuvo al frente de dicha formación hasta 1985, siendo posteriormente nombrado Director Emérito de la misma. En 1990, al tiempo en que firmaba su vinculación con la Sinfónica de RTVE, cargo en el que se mantuvo hasta 1998, se comprometía además como principal director de la Orquesta Filarmónica de Helsinki, aparte de mantener sus numerosos compromisos con orquestas norteamericanas. En esa nueva temporada de 1990/91, Ros-Marbá seguía siendo de facto el principal director invitado de la formación radiotelevisiva. Comissiona debutó como titular de la orquesta el 1 de noviembre de 1990 con un concierto de abono celebrado en el Teatro Monumental que incluía piezas de Vaughan-Williams, Beethoven y Brahms y que fue muy bien recibido por la crítica. Momentos antes del concierto, el maestro rumano declaró en una entrevista:–”Noto que hay buena voluntad entre los músicos y mi obligación es que el grupo vaya superándose en calidad. La orquesta debe moverse y participar en la vida musical madrileña. Debe tocar en los barrios, por ejemplo, o programar los ensayos generales con carácter educativo. También tenemos la idea de realizar conciertos para familias, en los que los padres traigan a sus hijos, y los hijos a sus padres, a escuchar obras populares, divertidas, incluso música de cine o programas centrados en temas como los pájaros en la música. Hace poco hice en Helsinki, con gran éxito, un concierto dedicado a las tormentas”–  La temporada transcurrió con más altos que bajos (Entre estos, una horrorosa versión de la Sinfonía 41 de Mozart). El 11 de abril se pone fin al primer abono con una más que aceptable versión de la Novena de Beethoven. El primer concierto de la siguiente temporada, celebrado el 1 de noviembre de 1991, presenta una obra de la compositora francesa Sophie Leclerc, Syzygies, que fue galardonada con el Premio Reina Sofía de Composición y que asimismo fue recibida con pitos y pataleos por parte de un público muy enojado ante la sorpresiva cara de Comissiona. El 6 de diciembre del mismo año, y en sintonía con los actos del bicentenario del fallecimiento de Mozart, Comissiona ofrece una magnífica versión del Requiem en donde al final del concierto se depositaron unas flores sobre la partitura, con un público emocionado y en pie. La temporada de 1992/93 se inició con un concierto celebrado el 22 de octubre con obras de Lalo, Falla y Prokofiev y que auguró muy buenas vibraciones de cara al transcurrir de la temporada que finalmente resultó más que aceptable, con un Comissiona plenamente asentado en la formación orquestal. Las cuatro siguientes temporadas fueron las de la afirmación de un director sensible que obtuvo grandes éxitos en algunos momentos puntuales y que mejoró sustancialmente el eterno problema de sonido que lastraba la orquesta desde casi sus orígenes. El 5 de febrero de 1998 Comissiona anuncia su próximo abandono de la titularidad de la formación con estas palabras: –”Tengo los cabellos muy blancos y ha llegado el momento de dar paso a un director más joven que aporte savia nueva a la orquesta. Estoy muy contento del trabajo que hemos realizado juntos, pero creo que ha llegado el momento de la renovación. Ojalá que mi sustituto aproveche el buen momento del conjunto”–  Comissiona se dedicó posteriormente a su trabajo como titular en la Orquesta de Vancouver. Lamentablemente, el 5 de marzo de 2005, un infarto de miocardio acabó con la vida del maestro en Oklahoma, EEUU, en los instantes previos a un concierto.

 Tan pronto como se pudo, se zanjó la cuestión de la nueva titularidad de la orquesta otorgando el puesto, de manera un tanto sorpresiva, al maestro Enrique García Asensio, en lo que se consideró como una decisión bastante improvisada y en lo que pareció ser una solución de puro compromiso. García Asensio repitió titularidad durante tres años, hasta 2001, y su segunda etapa al frente de la orquesta estuvo muy condicionada por el buen sabor de boca que había dejado su predecesor, Comissiona. Lo cierto fue que en esta nueva andadura, la labor del maestro valenciano fue un tanto gris y no dejó un poso demasiado especial. La formación perdió parte del buen sonido que paulatinamente fue cimentando su predecesor — aspecto en el que García Asensio no fue responsable del todo — y se entró en una dinámica insustancial que parecía retomar los vicios del pasado. Además, el Ente Público pareció despreocuparse un tanto de “su” orquesta y, de puertas a dentro, se llegó a cuestionar incluso la viabilidad de la misma. Finalmente, el 18 de mayo de 2001, se hace público el nombramiento del británico Adrian Leaper como nuevo titular de la formación. 

 Adrian Leaper nació en el Reino Unido en 1953 y estudió en la Royal Academic of Music londinense, graduándose en piano, trompa y dirección. En 1986 es contratado como asistente en la Orquesta Hallé de Manchester, cargo en el que se mantuvo durante cinco años. Durante ese tiempo, dirigió como invitado las principales orquestas británicas. En 1994 es nombrado Director Musical de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, formación con la que realiza numerosas grabaciones discográficas para el sello ARTE NOVA, la marca económica de BMG. De las Islas dio el salto definitivo a la Orquesta Sinfónica de RTVE, formación en la que a día de hoy sigue siendo titular. Durante estos años, Leaper se ha mostrado como un director aséptico y muy poco arrebatador, con un estilo tan seguro como correcto que, sin embargo, impregna de cierta tibieza muchas de sus lecturas, algunas de ellas bastante anodinas. Aún así, su labor ha ido de menos a más y en los últimos tiempos la orquesta ha ganado en frescura y ductibilidad. A ello no ha sido ajeno el plan de renovación emprendido en septiembre de 2007 y dirigido por la gerente María José Prieto, con nuevas incorporaciones para suplir las vacantes por las jubilaciones anticipadas fruto del expediente de regulación de empleo. Con todo, parece una obviedad que el trabajo de Leaper en la orquesta está más que superado y que se requieren nuevas perspectivas que en la actualidad no parecen vislumbrarse en el horizonte.

 Como ejemplo, os pongo el enlace a un vídeo con la interpretación de un fragmento del primer movimiento de la Octava Sinfonía de Dvorak bajo la dirección de Carlos Checa.

Recordamos que en esta sección ya han sido publicadas las entradas correspondientes a la ORQUESTA SINFÓNICA DE MADRID y a la ORQUESTA NACIONAL DE ESPAÑA.

MARIAN ANDERSON 10 Noviembre 2009

Posted by leiter in Cajón de sastre.
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Marian Anderson

 Marian Anderson fue una cantante norteamericana nacida el 27 de febrero de 1897 en Filadelfia y cuya contribución al mundo de la interpretación musical no fue tan sólo la de sus extraordinarias y versátiles interpretaciones en un registro de contralto pura que incluso se atrevía con repertorios de soprano. Marian Anderson fue además un icono de la lucha racial norteamericana.

 Estudió en su ciudad natal y decidió dedicarse de lleno a la música, ejerciendo como limpiadora para poder costearse sus estudios. Su debut, en 1925, despertó la admiración de Toscanini y fue el prometedor inicio de una exitosa carrera. Desde entonces cantó en numerosas ciudades y realizó giras por Europa, cantando incluso en España (Barcelona y Madrid, 1936). En 1939, Marian Anderson protagoniza un triste episodio: Se le impide el acceso al Constitutional Hall de Washington por su condición de cantante negra. Como desagravio, la entonces primera dama de los EEUU, Eleanor Roosevelt, decide organizarle un concierto de desagravio en el Lincoln Memorial Center al que asisten unos 75.000 espectadores.

 Sólo ocasionalmente cantó papeles operísticos, pues se dedicó básicamente al lied (Schubert fue su autor más admirado) y a los espirituales negros. Aún así, en 1955 el empresario Rudolf Bing decide romper con los tabúes que todavía mantenían alejados a los cantantes de color en el Metropolitan neoyorquino y le ofreció el papel de Ulrica de Un ballo in maschera de Verdi. Aquel mismo año, Marian Anderson regresó a España y ofreció un memorable concierto en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Entre 1964 y 1965 emprendió una gira de despedida que culminó en el Carnegie Hall de Nueva York. En 1958 fue nombrada delegada de los EEUU en la ONU y en 1972 recibió un premio por la paz. Ya en 1991 obtuvo un Grammy honorífico por su dilatada y exitosa carrera musical. Falleció plácidamente en Nueva York el 8 de abril de 1993. Entre su discografía seleccionada, podemos destacar la serie de canciones y lieder de Bach, Schubert y Brahms editadas por el sello RCA y dos discos de recitales en directo recogidos por la firma discográfica PEARL.

Auriga de Delfos – ¿Pitágoras de Regio? 9 Noviembre 2009

Posted by leiter in A golpe de martillo y cincel.
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Auriga de Delfos

 La estatua de la Auriga de Delfos pertenece a un grupo escultórico de la alta época clásica griega probablemente realizado por Pitágoras de Regio y que formaba parte de un encargo como exvoto solicitado por el tirano griego Polizalo de Gela — hermano de Gelón y Hierón de Siracusa – con ocasión de una victoria en una carrera de carros celebrada en el 474 A.C. La estatua fue descubierta de manera fortuita en 1896 por un grupo de arqueólogos franceses que se encontraban realizando una serie de excavaciones en el santuario de Delfos al producirse un corrimiento de tierras. Lo realmente peculiar y trascendente de esta bellísima escultura es que se trata de una de las escasas esculturas originales griegas que ha llegado hasta nosotros. De tamaño natural, aproximadamente 180 centímetros de altura, la escultura pertenecería a un grupo formado por el auriga que sostiene las riendas de la cuadriga, cuatro o quizás seis animales, un mozo de cuadra y un guerrero detrás suyo. La escultura está fundida en varias piezas separadas y soldadas posteriormente, tal y como era costumbre en las representaciones de grupo de la época. El material empleado para su construcción es el bronce (El mismo que se empleó para el resto de las más famosas esculturas clásicas del siglo V A.C. y de las que hoy sólo conocemos sus posteriores copias romanas en mármol) aunque también presenta restos de plata en la diadema y de cobre en los labios, amén de las piedras coloreadas en los ojos. Hoy en día se expone en el Museo Arqueológico de Delfos.

 La escultura conserva rasgos propios del arcaísmo: Figura erguida, rostro impasible, rigidez volumétrica y facciones geométricas. Sin embargo, la cabeza, esférica y luciendo en ella una diadema ajustada que produce un magnífico efecto plástico, anticipa claramente a la del Discóbolo, con el pelo ligeramente rizado sobre las sienes y cuello. Pese a la actitud de reposo, la figura está en tensión como así lo refleja la expresión del rostro mediante los ojos que aún conserva. A estas cualidades se unen las del plegado, verdadero y portentoso exponente de la categoría de los mejores broncistas griegos. Existen además una serie de matices que dotan a la figura de una mayor tridimensionalidad, como los pies oblicuamente situados con respecto al cuerpo y que acentúan ligeramente la torsión natural. Pese a que ha sido atribuida a Pitágoras de Regio, algunas voces reclaman dicha autoría a Sótades de Thespiai o a Onata de Egina. La representación corresponde al momento del desfile triunfal, luciendo la larga túnica (Xystis) ceñida al cuerpo por correas, propia de los aurigas. Sus ojos incrustados de pasta vítrea siguen inquietando a quien trata inútilmente de cruzar con ellos la mirada, ya que la suya propia se pierde en un punto indefinido, tal vez en el intemporal de la fama.

Max Bruch: Adagio del Concierto nº1 para violín, Op. 26 8 Noviembre 2009

Posted by leiter in Guiños musicales.
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 Max_bruch

 En el enlace que hoy os dejo podemos escuchar una extraordinaria interpretación del violinista israelí Itzhak Perlman, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Tokio dirigida por Kazuyoshi Akiyama, del bellísimo Adagio correspondiente al Concierto para violín nº1, Op.26, de Max Bruch. A día de hoy, Perlman está considerado como uno de los mejores — sí no el mejor — intérpretes de violín, un hombre que supo sobreponerse a una terrible invalidez de sus piernas como consecuencia de una poliomielitis sufrida de niño. Pero, además, Perlman es una magnífica persona, un ser dotado de un excelente sentido del humor y siempre dispuesto a impartir sus sabios consejos a aquellos estudiantes de violín que tratan de abrirse camino en el complicado mundo de la interpretación solista.

En su larga y prolífica carrera como compositor, Max Bruch fue iluminado sólo una vez por la auténtica luz creativa, lo que dio origen al emocionante movimiento lento de este concierto, una de las piezas más hermosas jamás compuestas para violín con la que el compositor germano se coloca, por un instante, a la altura de Mendelssohn o Chaikovski. En compás de 3/8, el Adagio discurre como un amplio movimiento construido esencialmente sobre un único tema en Mi bemol mayor que introduce de entrada el solista. Este tema es adornado, variado y repetido hasta alcanzar una impresionante cima de ansiedad. Cuando todo parece volver al silencio, una flauta y una trompa incitan al solista para que exponga el tema por última vez. Este movimiento empequeñece al resto del concierto, placentero y amable, pero muy por debajo de esta inspirada joya creativa.

 Max Bruch nació el 6 de enero de 1838 en Colonia y desde muy joven recibió clases de música por parte de su madre. Con tan sólo 14 años escribió una sinfonía, logrando forjarse un nombre como compositor y director de orquesta, cargo en el que destacó en la corte de Schwartzburg-Sonderhausen y, especialmente, en la Asociación Filarmónica de Liverpool. Llegó a convertirse en uno de los más reputados profesores de composición en la Academia de Berlín desde 1891 hasta 1910 y fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Cambridge. Conservador por naturaleza, opinaba que la música debía ser melodiosa y accesible, oponiéndose a las innovaciones de algunos de sus contemporáneos, como Richard Strauss o Max Reger. Su estilo, sencillo y romántico, es decididamente anticuado si lo comparamos con el de sus contemporáneos, aunque goza de un indudable talento para la construcción melódica. Por regla general, sus obras compensan en belleza lo que parece faltarles en profundidad. De sus tres conciertos escritos para violín, este primero de ellos es el mejor y más interpretado en la actualidad. Bruch llegó a ser profético al afirmar que sólo por esta obra sería recordado en el futuro como compositor.

Real Madrid o Barcelona ¿Quién gana la Liga? 7 Noviembre 2009

Posted by th23 in El comentario de Theniger.
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Corrupcion

El título de mi comentario los puede llamar a engaño pero es como veo hoy el escenario político de la España de estos días.

Hace ya unos meses que vengo pensando si meterme en un tema que seguro levanta ampollas como es el de la corrupción en la política, los entresijos de los partidos y las apetencias personales, pero los avatares de las últimas semanas me han decidido.

Todos cuando estudiamos – no importa el país – tuvimos referencia a un grupo de personas que la historia ha plasmado como patriotas, que priorizaron el interés general sobre el personal a la hora de tomar decisiones. Me refiero también a aquellos que desde nuestra visión personal podamos entender que se equivocaron pero hicieron lo que su conciencia cívica les mandaba.

Lejos han quedado esos tiempos y esas personas a la luz de lo que hoy nos toca ver .

Hoy parece ser que el modelo ha cambiado y nuestro sistema político se ha llenado de advenedizos, oportunistas y maquiavelos cuyo lema es el todo vale y que han visto en los cargos públicos (políticos) la oportunidad de asegurar económicamente a su familia y futuras descendencias satisfaciendo su ego.

A mi entender deberíamos rebautizar a este conjunto de ciudadanos que los medios denominan clase política como lacra política pues enquistada en nuestra sociedad se ha instalado para quedarse, perpetuarse y hacer de la cosa pública lo que sus intereses personales le demanden.

Desde los partidos afectados sólo se escuchan declaraciones corporativas con la complicidad de seudo periodistas que aguijonean o adulan según les paguen y donde se presentan como víctimas perseguidas ( la institución), no siendo capaces o no les interesa separar la oveja negra que afecta al rebaño. Todas bombas de humo para tapar lo que importa que es el hecho que nuestros representantes han tomado una actividad como la política para plasmar sus negocios. Es cierto que lo que está ocurriendo en España no es privativo nuestro, a poco que nos adentremos en los países vecinos o de otras latitudes (eufemísticamente llamados no desarrollados) encontraremos casos parecidos o peores, pero no es consuelo ( Mal de muchos ……..).

Pero lo que más me preocupa es que pensamos de ese accionar los ciudadanos de a pie??

Hay para todos los gustos: Están los indiferentes, los que condenan pero siguen con lo suyo, los que con su silencio aprueban, los que cuestionan el tratamiento que les da la policía y justicia y los que les repugna este accionar pero se sienten impotentes.

Se los puede ver en los telediarios esposados entrando en los juzgados, pueden ser denunciados por expolio de las arcas públicas, por enriquecimiento ilícito o les pueden pillar en una orgía con un montón de prostitutas.

No importa cual sea la acusación, la fidelidad de los militantes al partido no se resiente. Lo más parecido a un forofo de un equipo de fútbol, que solo ve su divisa y no le importa el juego que despliegan.

Pareciera que los escándalos que se suceden a diario no hacen mella en nuestro pensamiento, con lo que cabe pensar si el tema de la corrupción es algo a tener en cuenta a la hora de emitir el voto o si por el contrario son otros los factores que deciden

Algunos estudiosos señalan que todo depende de los valores arraigados en la sociedad en cuestión y por consecuencia su impacto en la conciencia individual del ciudadano. Así entonces, ciertas sociedades son más permeables a determinadas conductas que otras y entonces reaccionan de distinta manera.

Dicho en otros términos, aceptan por caso las transgresiones relacionadas con conductas sexuales pero son inflexibles con temas económicos o de malversación o viceversa

A la luz de lo que ocurre en España pareciera que somos permeables a todo.

ME RESISTO A CREERLO.

Y en esta construcción del pensamiento colectivo juegan un papel importante, sino definitorio, los medios de comunicación como formadores de opinión y el uso que de ellos hacen los partidos políticos (independientemente de si son gobierno u oposición) .

Un ejemplo me aclarará: ante un hecho evidente sobre la mala gestión de un funcionario, se resalta hasta el hartazgo su semblanza de buena persona, padre de familia o su conducta espartana ¿Qué es lo que creen que en realidad queda en el inconciente colectivo?

Este tema da para varios otros post por lo que no me extenderé, pero rescato que de tanto machacar llegamos a identificarnos con el personaje. Al punto que al referirnos al jefe de determinado partido decimos “el bueno de M…” Que probablemente lo sea, pero no pensamos si dándole nuestro voto estamos depositando nuestro futuro en el mejor gestor posible (racionalidad limitada – Herbert Simon) o simplemente castigamos la mala gestión de otro partido sin reaseguro de que el elegido podría hacerlo mejor.

Y vuelvo al principio: Si soy del Madrid no me importa que pasa en mi equipo me conformo con que al Barcelona le vaya mal

Es que si bien a priori la mayoría de los electores no se identifican con las conductas ilícitas o poco ejemplares, tampoco están dispuestos a que su decisión política (su voto) sea cuestionado permanentemente por la oposición, por los medios… o por la justicia.

En síntesis lo vivimos como un derby en que por supuesto a nadie le gusta ser vencido, otra explicación no encuentro a la luz de los resultados de las encuestas de intención de voto.

Feliz puente para todos

THENIGER

Marcha al suplicio – Cuarto movimiento de la Sinfonía fantástica de Berlioz 6 Noviembre 2009

Posted by leiter in Versiones comparadas.
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Pinchas Steinberg

- PINCHAS STEINBERG con la Orquesta Sinfónica de la NHK de Tokio: Versión del director israelí nacido en 1945 y que ha dirigido en calidad de invitado a las principales agrupaciones orquestales del mundo. Steinberg fue asimismo titular de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena entre 1989 y 1986 y de la Orquesta de la Suisse Romande entre 2002 y 2005. Actualmente colabora con distintas agrupaciones norteamericanas, como la Sinfónica de Dallas y la Sinfónica de Cincinnati y es, además, un reconocido director de ópera. La versión es cuidadosa y bien tratada, en líneas generales, aunque observamos un punto un tanto aséptico en la interpretación. (La fanfarria de trompetas resulta un tanto sosa). De igual manera, la transición hasta el primer estallido orquestal adolece de cierta precipitación. Se perciben ciertos desequilibrios de tempi en algunas fases y la dinámica sonora de los acordes finales es francamente mejorable. La orquesta cumple con su papel de manera notable y demuestra un nivel técnico encomiable, aunque el sonido resulte un tanto metálico en comparación con otras formaciones europeas de primerísimo nivel. Versión para andar por casa, aceptable.

Nicolas Krauze

- NICOLAS KRAUZE con la Orquesta Filarmónica de Budapest: Nicolas Krauze es un jovencísimo director francés que ha desarrollado buena parte de su formación musical en el Conservatorio de Moscú, siendo alumno de Gennady Cherkassov y de Edward Ambartsourtnian entre otros directores. Aparte de dirigir en calidad de invitado a las principales agrupaciones de su Francia natal, Krauze ha seguido colaborando con muchas formaciones de Rusia y del este de Europa. Es principal director y co-fundador de la Orquesta de Cámara de la Nueva Europa y ha dirigido más de cien representaciones operísticas en diversos escenarios europeos. Por su parte, la Orquesta Filarmónica de Budapest, fundada en 1853 por Ferenc Erkel, pasa por ser la más ilustre y antigua de las orquestas húngaras. Sus miembros son reclutados entre los mejores profesores de la Ópera de Budapest. A pesar de que la toma sonora — y visual – del vídeo es más bien mediocre, podemos extraer algunas conclusiones: Versión bastante precipitada, en principio, con evidentes desajustes en su primera parte. Observamos también como las dinámicas sonoras son muy mejorables, algo que se confirma con ese tono precipitado al que hemos aludido. Sin embargo, el desarrollo hacia el primer estallido sonoro está muy bien perfilado, mucho mejor que en la anterior versión. La segunda parte se acelera en exceso, aunque esto puede resultar casi beneficioso para la partitura, según se mire. Muy bien atacados los acordes finales, con más fuerza y vigor que en la versión precedente. Versión algo nerviosa pero que deja entrever aceptables maneras. Aprobado alto. No puedo juzgar a la orquesta por la discreta toma sonora.

Arkady Leytush

- ARKADY LEYTUSH con la Orquesta Sinfónica Nacional de Ucrania: La crítica afirma que el ruso Arkady Leytush es un director en “la gran tradición rusa”, con interpretaciones plenas de dinamismo que suelen hacer las delicias de las audiencias. En otras palabras, que resulta en ocasiones un tanto excéntrico. Realizó sus estudios en los Conservatorios Glinka y Mussorgsky y fue alumno de Rozhdenstvenski y de Kondrashin. Pese a haber dirigido numerosas formaciones de Europa Oriental en calidad de invitado, su carrera se ha centrado principalmente en los EEUU, donde tiene un inmejorable cartel. Actualmente es el Director Invitado Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de Ucrania y el Director Musical del Festival de Yalta. Asimismo, es profesor de dirección y orquestación en el Conservatorio de Long Island — ha realizado numerosas transcripciones y orquestaciones de música instrumental — y director invitado de la Orquesta Sinfónica de New Jersey. Por su parte, la Orquesta Sinfónica Nacional de Ucrania fue fundada en 1931 y es una de las mayores instituciones culturales de Ucrania. Volodymyr Sheiko es su actual titular. En cuanto a la versión, aunque la toma del vídeo tampoco es buena, podemos comentar lo siguiente: La interpretación es muy potente aunque se aprecian numerosas descompensaciones, especialmente en la percusión. La fanfarria de trompetas está muy bien expuesta, con sabios manejos en la dirección, y el primer estallido orquestal es realmente soberbio, con magníficas variaciones de tempi. Extraordinario el clarinete en los instantes previos al “golpe de guillotina” y precipitado final, muy acelerado, que no termina de convencerme. Buen nivel orquestal y versión más que interesante en líneas generales.

Charles Dutoit

- CHARLES DUTOIT con la Orquesta Sinfónica de la NHK de Tokio. De nuevo la NHK — para una mayor información sobre esta orquesta, remitimos a nuestra entrada sobre las diez mejores orquestas del mundo: División de bronce. Charles Dutoit es un director suizo (Lausana 1936) que estudió con Charles Munch, Alceo Galliera y, en menor medida, con el gran Ansermet. Ha sido director musical de la Orquesta Sinfónica de Berna y de la Sinfónica de Radio Zurich. Más tarde asumió la titularidad de la prestigiosa Tonhalle de Zurich, de la Orquesta Nacional de México y de la Orquesta Sinfónica de Goteborg. Un paso definitivo en su carrera fue su prolongado paso por la Orquesta Sinfónica de Montreal, a la que elevó a sus mayores cotas artísticas. Fue asimismo director musical de la Orquesta Sinfónica de la NHK de Tokio y es director principal — con carácter transitorio – de la Orquesta de Filadelfia. La versión de Dutoit presenta un extraordinario equilibrio y es cuidadosa y detallista al máximo, con unas dinámicas sonoras del todo logradas. La ejecución es correctísima aunque parece faltarle una pizca de emoción. Sensacional desarrollo previo al primer estallido orquestal (Portentosamente dirigido), genial clarinete solista y estupenda conclusión. La orquesta — particularmente metales y percusión — suena admirablemente bien y mucho tiene que ver Dutoit en ello. Versión notable muy cercana al sobresaliente.

Colin Davis

- SIR COLIN DAVIS con miembros de la Julliard Orchestra y de la Royal Academy of Music. En esta versión, perteneciente a una ejecución de los Proms londinenses de 2005, Sir Colin Davis dirige una orquesta de jóvenes reclutados entre las dos instituciones anteriormente mencionadas. Davis siempre ha sido un director polémico, capaz de lo mejor y de lo peor. Sus limitaciones al piano condicionaron en buena medida su trayectoria como director, pero en numerosas ocasiones se ha resuelto como un maestro de excelsa categoría. Es, sin duda, el mayor especialista de Berlioz en el mundo y, gracias a su labor, el compositor francés vivió un nuevo renacer durante la segunda mitad del siglo XX. La versión que aquí escuchamos, con las dificultades que supone dirigir una orquesta tan ecléctica, es de auténtica categoría. Magnífica introducción, de precisas dinámicas, que facilita que todos los instrumentos de la orquestas adquieran su merecido protagonismo (Sublimes los fagots). Davis ejecuta en esta versión la obligada repetición que culmina con el prodigioso estallido orquestal, perfectamente construido y armonizado, con geniales oscilaciones de tempi. Brillantísimo final (Estupendo también el clarinete solista), donde Davis nos da toda una lección de cómo se ha de dirigir una orquesta. Sensacional la respuesta del conjunto orquestal. Versión de referencia, de sobresaliente cum laude. (El vídeo prosigue con el arranque del último movimiento)

Noam Zur

- NOAM ZUR con la Orquesta Filarmónica de Israel: Nacido en 1981, el jovencísimo director israelí – posee también la nacionalidad alemana –Noam Zur es uno de los maestros con mayor proyección en el panorama actual de la dirección orquestal. A su edad ha participado con gran éxito en los principales concursos de dirección del planeta y en 2005 debutó con la prestigiosa Orquesta Filarmónica de Israel y con la Ópera de Heidelberg. En 2006, Pierre Boulez le eligió como asistente de la Orquesta del Festival de Lucerna y entre 2005 y 2007 fue el Principal Director Residente de la Ópera de Heidelberg, institución donde llevó a cabo numerosas representaciones. Actualmente, es asistente de la Joven Orquesta Filarmónica de Israel, cantera de la formación principal. La versión — muy amplificada de sonido en el vídeo — está construida con gran precisión y conocimiento, presentando una gran fuerza y nervio. Al igual que Colin Davis, el maestro israelí realiza la obligada repetición. La fanfarria de trompetas suena de maravilla y el paso al primer estallido orquestal es para valientes, arriesgando con una dinámica sonora muy alta y derramando una extraordinaria personalidad sobre el podio. Gran sucesión de acordes finales, con un estupendo sentido del tempo. La orquesta responde a lo que se le presupone, dada su categoría, pese a ciertos desajustes iniciales. Muy buena versión, de notable alto.

Daniel_Barenboim

- DANIEL BARENBOIM con la West-Eastern Divan Orchestra: De Barenboim como director poco tenemos que comentar. Para unos, es un genio que consigue trasladar su extraordinaria sensibilidad pianística a la orquesta. Para otros, es un director mediocre. Para quien esto escribe, es un director convincente, en líneas generales, aunque no está a la altura de los grandes nombres de siempre. Pero si algo ha distinguido siempre al maestro Barenboim ha sido su compromiso por cualquier iniciativa enfocada hacia la paz entre los pueblos tradicionalmente enfrentados. Y buen ejemplo de ello es la West-Eastern Divan Orchestra, un proyecto ideado en 1999 que incorpora a jóvenes músicos palestinos, árabes e israelíes. En 2002, la formación se instaló en Sevilla — algunos músicos españoles se incorporaron a la misma — y desde allí preparan las giras mundiales. Daniel Barenboim nos ofrece una elegante versión — extraordinaria toma de sonido del vídeo — en lo que todo obedece a la pulcritud con que el maestro aborda la partitura. El tempo es un poco más acelerado que en versiones precedentes y se advierte una gran soltura en el discurso. El estilo directorial de Barenboim es algo tosco, con extrañas indicaciones y con esa manía de no desabrocharse el botón de la americana. (O, mejor dicho, de no utilizar una más acorde con su talla…). Pero la música, que es de lo que se trata, suena extraordinariamente bien. Conseguidísimo el pasaje de las fanfarrias, del primer estallido orquestal (Aunque un trombón resbala) y de la brillante coda, en la que Barenboim se saca de la manga un gradual crescendo de logrado efecto, una buena muestra de su natural predisposición a la elegancia. La orquesta responde a las mil maravillas. Versión cercana al sobresaliente.

charles-munch

- CHARLES MUNCH con la Orquesta Sinfónica de Boston: Histórica grabación de uno de los mejores intérpretes de Berlioz de todos los tiempos y uno de los más geniales directores de mediados del siglo XX. El director francés (Nació en Estrasburgo cuando dicha ciudad estaba bajo administración alemana) realizó además una extraordinaria labor como titular de la Boston Symphony entre 1949 y 1962. Reconozco que esto de comparar versiones resulta un tanto subjetivo: Algunas nos gustan más que otras y ya está. Pero, en ocasiones, con independencia de gustos particulares, existen versiones de auténtica antología que no admiten discusión. Y ésta de Munch es una de ellas, guste o no: Munch nos envuelve en una misteriosa atmósfera, lograda como ningún otro, para presentar el tema principal con un sorprendente dinamismo. La claridad de la ejecución es pasmosa y el estilo de Munch es prodigioso, creando diversos efectos a lo largo de la interpretación (En eso consiste realmente la lectura de la obra). El virtuosismo de la orquesta resulta encomiable ante la vivacidad exigida por el maestro Munch. Versión de absoluta referencia. Insuperable.

 Por último, esta curiosa versión. Por favor, no os burléis de los pobres chicos. Son estudiantes y hacen todo lo que buenamente pueden. Además, la composición del grupo orquestal es más reducida, con lo que los fallos se advierten más.

Los orígenes del judaísmo rabínico-sinagogal 5 Noviembre 2009

Posted by leiter in En materia religiosa.
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tora

 Durante los años cincuenta y sesenta de nuestra era se fue gestando una confrontación general, social y religiosa que derivó en una guerra del pueblo judío contra la dominación romana, iniciada como tal en el año 66 con los disturbios acontecidos en Cesárea y Jerusalén como consecuencia de la clara provocación del gobernador romano Gessio Floro. Tras la conquista de la Fortaleza Antonia y de la Plaza del Templo por Eleazar, posteriormente ajusticiado por los romanos, Nerón ordena al general Vespasiano y a su hijo Tito la reconquista del país, aunque la muerte de Nerón en el 68 supone que Vespasiano tenga que abandonar la zona, dejando el mando a su hijo Tito, al ser nombrado emperador por el grueso de las legiones orientales. A principios del año 70 comenzó el asalto a la ciudad de Jerusalén, pese a que los judíos ofrecieron una feroz resistencia, casa por casa. En septiembre del mismo año, tras la quema del Templo, se toma la ciudad de Jerusalén luego de un enorme baño de sangre. Sin embargo, un grupo de 960 judíos, en su mayoría pertenecientes a la rama de los zelotas, se habían hecho fuertes en la fortaleza de Masada y no fue hasta el año 74 cuando, tras un prolongado asedio romano, dichos rebeldes decidieron inmolarse en grupo. Unas décadas después, entre 132 y 135, tuvo lugar una nueva rebelión acaudillada por Simón bar Kochbá (Reconocido por algunos como el Mesías de la Estrella — eso realmente significa Kochbá — de Números 24,17 ) que los romanos aplastaron de nuevo. De resultas de esta nueva rebelión, la Jerusalén antigua fue destruida por completo y en su lugar se construyó una nueva ciudad completamente helenizada, la Colonia Aelia Capitolina. Las consecuencias de esto fueron desastrosas para los judíos: Se les prohibió, bajo pena de muerte, entrar en la ciudad (Realmente la prohibición afectaba a todo circunciso), practicar la circuncisión, celebrar el Sabbat, ordenar a los doctores de la Ley, enseñar públicamente la Torá y hacer prosélitos. La religión judía se había convertido en una religión de diáspora en su propio país, mas aquello no significó su final. La continuidad entre el Israel teocrático y el carente de Templo fue garantizada por una de las grandes corrientes que habían existido dentro del judaísmo, el fariseísmo.

 En plena primera guerra judío-romana (66-70),Yojanán ben Zakkay, representante del fariseísmo moderado y miembro del sanedrín, se avino a negociar con los romanos (Nunca fue partidario de la guerra contra Roma) y estos le permitieron abrir una escuela (Bet midras) en Yabne (Jamnia, en griego) que fue convirtiéndose en el centro de una pequeña agrupación de letrados que formaba rabinos, confeccionaba el calendario judío y que paulatinamente fue asumiendo — con la aprobación de los romanos — algunas funciones judiciales del sanedrín de Jerusalén. Al retirarse Yojanán ben Zakkay, la dirección de Yabne pasó a manos de Gamaliel, representante de la Casa de Hillel, quien eliminó a la escuela rival dirigida por la Casa de Shammai, la cual tenía su propia interpretación de la Ley. El jefe de la Casa de Hillel representaba entonces el judaísmo para Roma, deseosa de llegar a un modus vivendi. Esto convirtió al fariseísmo moderado (Según el espíritu de Hillel) en el judaísmo normativo por antonomasia. Comenzó entonces un proceso de uniformidad en la interpretación de la Ley de consiguiente reducción de la pluralidad de posiciones.

 Después de la catástrofe nacional que supusieron las guerras judeo-romanas, a los judíos les habían quedado las Escrituras, los doctores de la Ley y las sinagogas, aunque estos tres elementos estaban llamados a adquirir un valor completamente nuevo después del hundimiento de Jerusalén y del Templo: La Escritura: Los rollos de la Torá ocuparán ahora el lugar del altar y su estudio, junto a la oración y a las buenas obras, sustituye al culto del Templo; los doctores de la Ley: Los rabinos suceden ahora a la casta sacerdotal. La dignidad rabínica, adquirida mediante la preparación intelectual, sustituye a la hereditaria dignidad sacerdotal y levítica; la sinagoga: La casa local de reunión, oración y vida comunitaria ocupa ahora el lugar del Templo de Jerusalén. Por todo ello, podemos afirmar — citando al especialista judío-norteamericano Jacob Neusner — que el judaísmo, TAL Y COMO LO CONOCEMOS, comenzó a configurarse antes y después de la destrucción del Templo en el año 70 de nuestra era, alcanzando su plena definición en el año 600.

 Con ayuda de la sinagoga y de los doctores, el fariseísmo comenzó a imponer una ordenación universal de la vida y, de este modo, la asamblea de Yabne sancionará innovaciones nacidas bastante antes que han mantenido aún vigencia legal en el judaísmo hasta nuestros días. Por una parte, se fijó el canon de las Escrituras Sagradas en los 24 libros de la Tanak (Biblia hebrea) que también hubieron de adoptar posteriormente y hasta hoy las iglesias protestantes. Quedan fuera del mismo los siete libros deuterocanónicos (Los que sí aparecen en la traducción griega de la Biblia y que están incluidos tanto en el canon griego-ortodoxo como en el católico-romano: Baruc, Eclesiástico, Tobías, Judit, 1 y 2 Macabeos y Sabiduría). También quedaron fuera los llamados pseudoepigráficos (Que no han sido recogidos tampoco por ninguna confesión mayoritaria: Henoc, Sibilas, Testamento de los Doce Patriarcas…). En Yabne también quedó fijado el texto-tipo de la Biblia hebrea, válido hasta hoy, cuya pronunciación fue determinante en la Edad Media mediante la añadidura de vocales al texto consonántico. De otra parte, se regularon también las oraciones para la sinagoga y para el individuo: Dos oraciones principales hasta hoy; por la mañana y al anochecer, el Shemá Israel (¡Escucha, Israel!); a media tarde, la Shemone Esre (Las Dieciocho bendiciones); la duodécima oración de éstas contiene los minim (Maldición de los disidentes) y los nosrim (Maldición de los judeo-cristianos). En una época posterior se crearon los piyyutim (Oraciones complementarias para el culto sinagogal).

 Tras la destrucción de Jerusalén, muchos doctores de la Ley huyeron principalmente a Babilonia, que tenía una economía floreciente, y en donde aún perduraban viejos lazos con esa tierra. Allí se desarrolló la inusitada actividad intelectual de un judaísmo que seguía siendo palestino pero fuertemente salpicado por la cultura helenista. En consonancia con el modelo palestino, ya en el siglo III se consiguió educar a esta población judía desplazada a Babilonia según las observaciones farisaicas y se llegaron a crear escuelas superiores rabínicas (Sura y Nahardea/Pumbedita) que pronto superaron en importancia a las palestinas. Babilonia ganó así lo que Palestina había perdido, la primacía política, espiritual y cultural. La preponderancia de Babilonia se puso de manifiesto en la tradición postbíblica y en el nacimiento de la ortopraxis.

 Para los fariseos, siempre había sido importante la opinión de que junto a la Ley escrita existió una Ley (Torá) oral, desconocida en los primeros tiempos, que transmitía las interpretaciones de la Torá escrita junto con las diversas opiniones rabínicas al respecto. Estas transmisiones de antepasados fueron filtrándose oralmente, aunque cada vez fue aumentando el número de transmisores especializados que las aprendían de memoria. Más tarde, comenzaron a ser escritas, primero en privado y luego de forma oficial. Este proceso de comentario de la Torá, de complejidad creciente y de enorme amplitud, se extendió a lo largo de medio milenio y tuvo dos fases protagonizadas respectivamente por la Misná y el Talmud.

MISNÁ: Hacia el año 200 de nuestra era, el patriarca Yehuda ha-Nasi compiló una selección normativa de a Torá oral – la Misná (Repetición o doctrina, en hebreo) — que abarcaba la Halaká, esto es, toda la ley religiosa de la tradición oral. Desconocemos si Yehuda ha-Nasi pretendió crear una colección de fuentes de tradición oral, un manual para la enseñanza o bien un código legal propiamente dicho para los tribunales. 50 ó 100 años más tarde, la Misná se había convertido en el código de derecho vinculante para todo el rabinato. Actualmente, la Misná — escrita en hebreo — contiene 63 tratados reunidos por secciones temáticas, comprendiendo cinco o seis generaciones de unos 260 doctores de la Ley. Según la opinión ortodoxa, esta Torá oral tiene el mismo valor que la Torá bíblica, ya que fue revelada también en el Sinaí. (Opinión desconocida antes de la destrucción del Templo…). Desde un punto de vista crítico, está Torá oral carece de uniformidad, percibiéndose la mano de muchas generaciones y detectándose huellas de revisiones practicadas por doctores de la Ley o intérpretes con posterioridad al año 200.

TALMUD: Durante los tres siglos siguientes, también la Misná será objeto de comentarios en los dos centros de actividad intelectual judía, Palestina y Babilonia. Estos comentarios se realizaron mediante la Gemará (Añadidura, en hebreo) redactada, en ocasiones, en dialectos arameos. El conjunto formado por Misná y Gemará constituye, pues, el Talmud (Estudio o doctrina, en hebreo), que es un gigantesco comentario de la Misná en la medida en que sus tratados son importantes tras la destrucción del templo. Existen dos versiones bastante diferentes del Talmud: 1- El Talmud palestinense o jerosolimitano, que comenta tan sólo 39 tratados de la Misná. Poco ordenado y con frecuencia contradictorio, estuvo concluido a principios del siglo V. 2- El Talmud Babilónico, que si bien comenta sólo 37 tratados de la Misná, es amplísimo (Ocupa unas 6.000 páginas tamaño folio) y se terminó en el siglo VIII, imponiéndose en todo el judaísmo.

 En el Talmud se distinguen dos géneros: La Halaká (Camino a seguir, en hebreo), ley religiosa con las normativas legales que obligan en lo religioso y en lo civil; y la Haggadá (Narración, predicación, en hebreo), relatos, leyendas, parábolas, datos astronómicos, medicinales, anatómicos, etc… De esta manera, el Talmud es una especie de informe enciclopédico en el que se registran muchas opiniones contrapuestas acerca de la Ley y un número muy variado de temas sobre los que se discutió durante siglos. El Talmud babilónico constituye hasta hoy el fundamento normativo para todas las decisiones religioso-legales del judaísmo rabínico. En contrapartida al cristianismo, el judaísmo no conoció dogmas, catecismos o exámenes de fe. Lo que realmente le preocupa al judaísmo ortodoxo es la ortopraxis, esto es, la vida recta bajo la Torá. Aunque, si bien a la hora de enfrentarse a los disidentes puede ser no menos dogmático, catequizante e incluso excluyente que el cristianismo, la identidad judía se concreta menos en los contenidos de fe que en la realización práctica de ésta.

Poco – Rose of Cimarron 4 Noviembre 2009

Posted by leiter in Jukebox.
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POCO_ROSE_OF_CIMARRON

 Entre este enlace y este otro han pasado ya muchos años…

 Lo cierto es que Rose of Cimarron es una de esas canciones que jamás se olvidan, una joya del Country que, con independencia de estilos o corrientes, ha sobrevivido al paso de los años manteniendo esa frescura incomparable que la colocan entre las selectas canciones que ya no sólo marcan una época, sino que además debe formar parte de cualquier discoteca ideal que se pretenda realizar con los mayores éxitos de la industria musical y mucho más ahora, cuando están de moda todo tipo de recopilaciones, algunas de más que dudoso gusto.

 Rose of Cimarron es una canción perteneciente al homónimo y undécimo álbum editado por la banda creada en 1968 por Richie Furay y Jim Messina, Poco, una formación que pasó por múltiples avatares, con continuas salidas y entradas de músicos, y a la que dichos fundadores ya no pertenecían cuando en 1976 el grupo sacó a la luz este inolvidable trabajo. El quinteto principal de artistas que grabaron Rose of Cimarron estaba formado por Rusty Young (No es el hermano del canadiense Neil Young, como erróneamente se ha llegado a afirmar en alguna publicación) Paul Cotton, Timothy Schmit, George Grantham y Al Garth, aunque éste último abandonó la formación poco tiempo después. Una de las peculiaridades de Rose of Cimarron es que, pese a presentar un inconfundible sabor a música country, está arreglada tomando ciertos préstamos del llamado Rock progresivo, muy evidentes en el desarrollo de la canción y sobre todo en su grandioso giro final. Ciertamente, esta pretendida e insólita fusión resulta realmente extraordinaria.

 Una breve introducción a cargo de la acústica (Tónica-dominante-subdominante-tónica) presenta el esquema armónico principal de la balada, luego enriquecido por el resto de instrumentos acústicos en una sosegada e inconfundible atmósfera country. El solista declama el tema principal de manera amable, cercana y muy directa. Dicho tema es respondido con una nueva estrofa que se balancea entre los tonos mayor y menor para conectar directamente con el tema principal. En la nueva exposición, los coros y arreglos de cuerda adquieren mayor protagonismo, embelleciendo el tema con un gusto exquisito. El tema B aparece ahora de forma cadenciosa, con breves interrupciones o rubatos que consiguen otorgar un inestimable efecto que evita que la canción se recargue en exceso. En la tercera repetición, el tema principal presenta incluso un asomo de contracanto en los coros y prepara el gran giro final, precedido por cadencias de guitarra e intervenciones del solista en una octava más alta. El clímax final se ve nuevamente escoltado por los punteos de guitarra y demás intervenciones de instrumentos (Armónica y banjo) que se van desvaneciendo en una atmósfera acrisolada, muy bien construida. Un arreglo de auténtica categoría para una canción que, sin lugar a dudas, es una verdadera obra maestra.

 Ahí os dejo la letra y su traducción:

Roll along, roll on
Rose of Cimarron;
dusty days are gone
Rose of Cimarron.

Shadows touch the sand and look to see who is standing,
waiting at your window, watching will they ever show?
Can you hear them calling? You know they have fallen on
campfires cold and dark and never see a spark burn bright.

Roll along, roll on
Rose of Cimarron;
dusty days are gone
Rose of Cimarron.

Trails that brought them home echo names they have known,
four days high and lonely coming to you only;
You are the one they had turn to, the only one they knew who had do
all her best to be around when the chips were down.

Hearts like yours belong
following the dawn
wrapped up in a song
Rose of Cimarron.

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Rueda, sigue tu curso
Rosa de Cimarrón.
Los días de polvo han llegado
Rosa de Cimarrón.

Las sombras palpan la arena e intentan ver quién permanece de pie,
esperando en tu ventana, ¿Observarás lo que ellas quizás muestren?
¿Puedes oírlas invocar? Se sabe que ellas han caído sobre
campos de fuego fríos y oscuros y que nunca ven una chispa de brillo candente.

Rueda, sigue tu curso
Rosa de Cimarrón.
Los días de polvo han llegado
Rosa de Cimarrón.

Estelas que llevaron a casa los ecos de nombres que tú has conocido,
cuatro días llegando altas y amorosas sólo para tí;
eres el único al que ellas querían cambiar, el único al que ellas querían dar
lo mejor para viajar cuando las astillas hayan caído.

Corazones como el tuyo corresponden
para seguir el amanecer
arropado en una canción
Rosa de Cimarrón

Miguel, el “Goyas” 3 Noviembre 2009

Posted by leiter in Retratos.
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El triunfo de Baco o Los borrachos

 No existía bar, cafetería, taberna, cervecería, tasca o restaurante en toda la barriada que no estuviera adornado por al menos uno de esos indescriptibles cuadros en formato de bodegón que Miguel, un experto tratante de arte según su propia definición, se encargaba de revender después de largas y no menos complicadas negociaciones con los respectivos dueños. Pero más que un marchante de pintura propiamente dicho, bien hubiera podido definirse a Miguel como un vendedor de marcos, soporte por el que realmente resaltaban sus anodinos objetos pictóricos. Así lo comentaba mi padre cada vez que Miguel le proporcionaba un nuevo bodegón con vistas a renovar un tanto la ya desfasada decoración del bar: –”Ese, Miguel, ese de la izquierda me gusta más. Tiene un marco color oro viejo que pega muy bien con la pintura de la pared…”–  Incluso desde la más benévola apreciación crítica, nunca observé cuadro alguno procedente de Miguel en la barriada que superase unas mínimas cualidades estéticas; los óleos se caracterizaban por ser unos bodegones fríos, inexpresivos, carentes de originalidad, sin firma y más tristes que un Viernes Santo. A saber de dónde demonios los habría adquirido aquel cincuentón aragonés de ojos claros, lengua mordaz y de risa sobreaguda y no menos contagiosa llamado Miguel y apodado El Goyas por la clientela del bar, en una clara muestra de inverosímil y verbenera asociación conceptual entre el ser humano y su conocida ocupación. La reventa de cuadros era su actividad más conocida aunque Miguel, muy ceremonioso, comentaba que “en realidad, yo soy profesor de estadística en la Universidad de Deusto. El arte, para mí, es una atractiva y lucrativa afición…” una declaración que, por supuesto, nadie se creía dados los comportamientos de Miguel, un cliente acostumbrado al “apúntame” a la hora de pagar y al “bueno, ya que usted insiste, me tomaré un vinito…” a la hora de consumir. Además, Miguel apareció por el barrio y allí que se instaló por muchos años, siendo sus ausencias tan breves como esporádicas. (Cuando éstas ocurrían, se jactaba de haber efectuado un viaje relámpago a Londres para contemplar una exposición de pintura). A todo ello se añadían los estrafalarios y un tanto provincianos modos de vestir de Miguel — pantalón de pinzas, camiseta de manga corta en verano y unas delirantes sandalias de correa cruzada que permitían contemplar unos remendados calcetines de color azul en invierno y unos dedos de los pies sospechosamente turbios en verano — que no armonizaban en absoluto con su presunta capacidad intelectual. Sin embargo, a Miguel le traía al pairo lo que los clientes del bar pudieran pensar acerca de su persona. Proyectaba una personalidad tan incierta como inexistente y fingía no escuchar los jocosos comentarios de algún parroquiano ávido por desenmascarar la falsa figuración de un dicharachero vendedor ambulante de tristes bodegones. Empero, gracias a su carácter abierto y a su facilidad para sumarse a todo tipo de improvisadas tertulias, Miguel el Goyas se fue convirtiendo en uno de los clientes más populares y conocidos del bar. Su afición por el Athlétic de Bilbao, club de fútbol del que se declaraba forofo seguidor, le ocasionó algún que otro contratiempo con una clientela que se sentía mayoritariamente madridista. Así ocurrió aquella noche de sábado, durante la retransmisión televisiva de la final de la Copa del Generalísimo que disputaron en el estadio del Manzanares el Athlétic de Bilbao y el Club Deportivo Castellón y que se saldó con la victoria de los leones por dos goles a cero. Miguel, completamente alborozado y fuera de sí ante la victoria de su equipo, comenzó a lanzar toda serie de proclamas en el bar que, si bien no suponían alegato o apología de la ya muy tristemente conocida banda de criminales, sí que llegaban a cuestionar las políticas practicadas por el gobierno dictatorial de entonces en las llamadas Provincias Vascongadas. El revuelo que provocó Miguel en el bar con sus lacerantes soflamas políticas fue de tal calibre que el señor Bonilla, un veterano teniente de infantería que se encontraba de paisano en el bar tomándose una cerveza, le conminó a guardar silencio, luego de identificarse, so pena de arresto por “insultar gravemente al Jefe del Estado y a los Principios Fundamentales del Movimiento”. Miguel, un tanto sorprendido por el imprevisto alegato de la autoridad castrense, atemperó sus críticas políticas pero en la misma medida que amplificó las indudables virtudes futbolísticas del Athlétic de Bilbao. La tensión que reinaba en el ambiente se desvaneció por completo cuando Miguel le indicó al teniente Bonilla: –”¡Vamos, vamos, mi teniente… No se enfade usted! Venga, pruebe un poco de este chorizo que me han traído del pueblo. De esto no come usted en el cuartel, seguro… ¡Hombre que si está bueno, mi teniente! ¡Cómo se nota que usted sabe apreciar lo exquisito…!”– Algunos testigos afirman que Miguel le acabó endosando un bodegón aquella misma noche al teniente Bonilla, aspecto que no ha podido ser contrastado del todo por quien esto escribe.

 Miguel el Goyas solía almorzar casi todos los días en el salón-comedor del bar de mi padre, juntándose para tal menester con habituales de la casa, como Alejandro, Paco el taxista y algún que otro operario de reformas domiciliarias. Sentía auténtica devoción por las albóndigas en salsa de los lunes y generalmente traía consigo, envuelto en una servilleta, un enorme pan candeal — “como el que hacen en mi pueblo” — que él mismo se encargaba de partir, valiéndose de una rudimentaria y roñosa navaja, y del que ofrecía desinteresadamente esponjosas rebanadas incluso aunque no le fueran solicitadas. Siempre se acomodaba de cara al viejo aparato de televisión en blanco y negro que presidía el salón desde lo alto de una esquina, comentando con sumo interés las noticias del Telediario de mediodía que emitía una de las dos únicas cadenas estatales entonces existentes, lo que daba lugar a animadas tertulias entre los parroquianos allí presentes en las que se debatía tanto el presente político de la nación así como las perspectivas de futuro, habida cuenta de la ya más que deteriorada salud del general Franco. A Miguel, como a otros tantos, se le abría una cuenta que puntualmente abonaba a primeros de mes no sin antes discutir acaloradamente con mi padre alegando ciertas inexactitudes en la nota, mayormente por exceso que por defecto. Pero mi padre exhibía la nota — una servilleta arrugada de papel y con lamparones de anís — que guardaba bajo el cajón metálico de la caja registradora como prueba irrefutable del contenido de la demanda. Al final, Miguel pagaba religiosamente la cuenta en su totalidad (Murmurando entre dientes) aunque no dejaba ni una peseta de propina, circunstancia por la cual nunca fue bien considerado por parte de la dependencia. Tras la comida, y ya en el salón principal, se organizaban grandiosas partidas de dados en las que muchos habituales, como Miguel, se jugaban los cafés y los chispazos *. Miguel se encargaba de realizar los apuntes pertinentes y animaba la partida en base a sus mordaces y muy picantes comentarios. Tenía una facilidad endiablada para silbar y, cada dos por tres, emitía el florido arranque trompetero de En er mundo, famoso pasodoble torero; aunque recuerdo con especial simpatía como se lanzaba, mediante un afinadísimo silbido, con el baile jotero de la introducción de La boda de Luis Alonso, conocido sainete lírico del maestro Giménez, cuando en las series obligadas conseguía dos o más figuras de un mismo color. Estas demostraciones de humor y jolgorio de Miguel obedecían, en buena medida, a la presencia de alguna que otra cajera del economato anexo al bar entre los miembros de la partida y que provocaba en Miguel una admiración que traspasaba los límites de la confiada amistad. Y así, ocurrió que Miguel tuvo el inestimable honor de haber sido rechazado en sus pretensiones amorosas por todas y cada una de las cinco míticas cajeras del economato que durante tantos años cumplieron con su labor con gran diligencia y esmero profesional. Primeramente, Miguel lo intentó con Esperanza, aquella mujerona murciana de risa fácil y contagiosa. En el transcurso de una partida, Esperanza dejó totalmente abochonado a Miguel delante de toda la concurrencia: –”¡Es la última vez que te lo digo, Miguel! Como vuelvas a pasarme la mano por la falda te arreo un sopapo que te dejo sin dentadura. ¡Estás avisado!”–  Posteriormente, Miguel lo intentó con Carmen, pero desistió de tal empeño al comprobar que ésta se encontraba perdidamente enamorada del Bienpeinado, con quien acabó uniéndose a no mucho tardar. Una sobremesa de sábado, a la hora de la película, observé como Manoli, sin duda la cajera más sensual y atractiva de todas, una exótica morenaza de la que todos los adolescentes del barrio — y muchos post-adolescentes — estábamos platónicamente enamorados, negaba insistentemente con la cabeza a Miguel al tiempo que comentaba con una voz paradisíaca: –”No, no, Miguel. Estoy sola, sin novio, y quiero seguir estando sola. Soy libre para decidir con quién me apetece salir a cenar una noche… Y, contigo, pues como que no. ¿Vale? De todas formas, te agradezco la invitación que me has hecho para que vaya a tu pueblo algún día. Si en algún momento paso por allí, te avisaré para que me invites a comer a esa tasca en la que dices que preparan tan rica la tortilla con pimientos…”– comentaba sonriendo con una angelical dulzura Manoli.  Por su parte, Nani cortó de raíz cualquier pretensión de Miguel: –”¡Chicos, esperad un momento! Esta ronda, con independencia del resultado de la partida, la pago yo. Quiero daros una buena noticia: ¡Estoy embarazada! ¡No veáis qué contento que está mi marido!”–  Por un momento, pareció que con Rosa el asunto iba a cuajar, pero Miguel no calibró bien la situación: Rosa era simpatiquísima con todo el mundo y ello dio pie a que Miguel se crease falsas expectativas. Durante otra sobremesa de sábado – solía ser el día elegido por Miguel para tomar la iniciativa en sus sentimentales proposiciones — Rosa puso las cartas boca arriba: –”Miguel, eres muy simpático y pareces una excelente persona, en verdad te lo digo. Pero… ¡Deja de pellizcarme el brazo cuando estés conversando conmigo, hombre! ¡Que me haces daño! Te repito que tengo aún muy reciente la desaparición de mi marido y que por nada del mundo me apetece estar con otro hombre… De momento”–  No hubo manera: Por más que lo intentó, Miguel no consiguió el amoroso consentimiento de ninguna de las cinco cajeras del economato. Aunque, y no como otros que se burlaban de él, tuvo la valentía de al menos intentarlo.

 Una tarde, la casualidad permitió que coincidieran en el bar María la Gallega, una antigua clienta entrada en años que había retornado a su Galicia natal y que se encontraba de paso en Madrid, y el inefable Miguel el Goyas. Pronto advirtió Miguel una de las más peculiares y visibles características de María la Gallega y que no era otra que la insólita manía que dicha mujer tenía con morderse el labio inferior de una manera ciertamente lasciva cuando conversaba con cualquier varón. Miguel creyó que por fin había llegado su estelar momento de gloria sentimental: –”¡Leiter, Leiter… Pon aquí otros dos vinitos para Mary y para mí! Esto… Lo apuntas donde ya sabes” – dijo esta última frase bajando moderadamente el tono de voz. En un momento en que María se dirigió hacia los lavabos, mi padre se vino desde el fondo de la barra hasta donde se encontraba Miguel: –”Pero bueno, Miguel  ¿Tú estás tonto o qué? ¿Quieres que te cuente a qué se dedicaba María la Gallega en este barrio hace algunos años? Sólo te diré que trabajaba en los antiguos chalecitos de la Calle de las Naciones…”–  Miguel adquirió una coloración similar a la de un tomate maduro: –”Joder, don Caesar Imperator, ya podía usted habérmelo advertido antes ¡Encima que la he invitado!”– Aquello, obviamente, no cuajó y Miguel cortó rápidamente la conversación con María la Gallega cuando ésta regresó del excusado. (Por cierto, durante aquella misma jornada, María la Gallega se me acercó y, acariciando con ternura mi adolescente pecho, me señaló: –”¡Hay que ver cómo has crecido, Leiter! La última vez que te vi aún llevabas pañales…” – María empezó a componer aquellas estrambóticas muecas en sus labios, ahora adornadas con indescriptibles trazos en su lengua –”… Y ahora se te ve tan guapo y tan apuesto… ¡Cómo! ¿Qué todavía no tienes novia? Apuesto a que todas las chicas del barrio están locas por ti… ¡Huy, que carita más rica!” – Enseguida comprendí que el inevitable paso de los años había hecho mella en la percepción visual de María y que requería urgentemente de la visita a un oftalmólogo)

 Aquella tarde de viernes, el padre Raúl, competente profesor de Historia del Arte del colegio escolapio en donde yo estudiaba, acabó por perder la paciencia ante el inevitable y colectivo alborozo que sentíamos por la cercana presencia del fin de semana.  –”Muy bien, muchachitos. Como veo que hoy no hay manera de que prestéis atención a mis explicaciones, os pondré algo de tarea para el fin de semana: Para el próximo lunes quiero que cada uno de vosotros presente un trabajo en forma de comentario a un cuadro cualquiera de los pintores españoles del siglo XVII con la única condición de que se halle en el Museo del Prado. Ya sea mañana sábado o el domingo, tendréis que acudir obligatoriamente a dicho museo y será del todo imprescindible que el ticket de entrada sea grapado junto al trabajo. Nadie aprobará la asignatura en junio de no presentar el trabajo el lunes, el cual calificará como media con la nota final del curso…”–  Al finalizar la clase llegué totalmente enfadado al bar, con la sensación de que me habían chafado el fin de semana con la dichosa visita al Museo del Prado y la inevitable redacción de un comentario. Nunca antes había estado en el museo y, ciertamente, a mis trece años no me apetecía lo más mínimo ¡Y menos un sábado!  Ya en el bar de mi padre, observé como Miguel el Goyas portaba un extraño objeto de cartón en forma cilíndrica. Ante mi curiosidad, respondió: –”Ah, Leiter, mira que reproducción más bonita me han regalado de este cuadro de Velázquez, El triunfo de Baco. Es una pintura soberbia”–  Se me brillaron los ojos al instante.  –”Miguel, una pregunta. Ese cuadro de Velázquez… ¿Se encuentra en el Museo del Prado?”–  Una vez que Miguel me hubo contestado afirmativamente le conté lo que nos había ocurrido en el colegio y le interrogué acerca de la posibilidad de que me ayudara a realizar un comentario sobre dicha pintura.  –”Claro, Leiter. Tú ya sabes que soy todo un entendido en pintura. Ven, siéntate aquí… ¿Has merendado ya? Anda, toma y prueba un poco de este chorizo de mi pueblo…¡Una maravilla! Pero dile a tu padre que me tiene que invitar al vino, eh… Espera que extienda la lámina sobre la mesa… Veamos ¿A que parece una fotografía? Las caras de los personajes se parecen un poco a algunos de los borrachines que vienen por aquí, eh… ¡Ja, ja, ja! Pues eso es porque Velázquez era un pintor naturalista y…”–  Rápidamente, saqué un bloc de la cartera y empecé a tomar notas de todo lo que Miguel me iba contando acerca del cuadro. Al día siguiente, no tuve más remedio que acudir al Museo del Prado para hacerme con el ticket de entrada. Me encontré con muchos compañeros de clase en su interior aunque, mientras que éstos se empleaban en la difícil tarea de elegir una pintura para comentar, yo me dediqué a contemplar muchas obras, sobre todo aquellas que tenía vistas en las ilustraciones del manual de Historia del Arte que disponíamos para esa asignatura. Descubrí un mundo inédito y a la vez maravilloso. El viernes siguiente, el padre Raúl comenzó a hacer públicos los resultados de nuestros trabajos: –”Bien, muchachitos: En general, se nota que os habéis aplicado. Los trabajos están francamente bien. En especial, me ha gustado mucho el de Leiter y el de…”–  Tras permanecer muchos años en la barriada, Miguel desapareció y ya nunca más fue visto. En cierto modo fue algo lógico: Con el paso del tiempo, los bares y tabernas modernizaron tanto las instalaciones como la decoración, por lo que los patéticos bodegones que Miguel se encargaba de vender ya no tenían cabida en los locales al uso. Al parecer, Miguel el Goyas se retiró a su pueblo, en donde heredó una modesta casa rural y una pequeña parcela agraria. Vivió tranquilamente de sus ahorros y de algún circunstancial apaño hasta el día de su fallecimiento.

 Cuentan que un lejano lugar del universo los arcángeles están que trinan porque algunas estancias celestes han sido redecoradas con unos insufribles bodegones. Según fuentes de toda solvencia, el ángel encargado de la Oficina Cultural Celeste ha sido vilmente sobornado para lograr tal despropósito artístico: –”Pruebe, pruebe usted de este choricito que me han traído del pueblo… ¡Gloria bendita, eh!”

*NOTA ACLARATORIA: Desde tiempos inmemoriales, un chispazo es una pequeña dosis de brandy generalmente servida en una copa de cognac de reducidas dimensiones, hoy en día difícil de encontrar. De un tiempo a esta parte, este término ha sido paulatinamente sustituido por el de chupito, consistente en una dosis similar en cantidad y servida comúnmente en un diminuto envase cilíndrico de proporciones similares al envase copero anteriormente mencionado. Viene esto a colación por una espantosa y reciente campaña publicitaria que asocia el “novedoso” término chispazo a una lamentable combinación de vermut con refresco de cola, algo realmente repugnante y propio de paladares tan chabacanos como embrutecidos.

Christoph Willibald Gluck: El primer gran reformador de la ópera 2 Noviembre 2009

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Gluck retratado en 1772

* Nacido el 2 de julio de 1714 en Erasbach, Oberpfalz, este de Baviera
* Fallecido el 15 de noviembre de 1787 en Viena

 Desgraciadamente, sabemos aún muy poco de los primeros años de Christoph Willibald Gluck. Al parecer, era hijo de un guardabosque que se sintió aterrorizado ante la idea de que su hijo quisiera dedicarse a la música. Por ello, a los 13 años, el joven Christoph decide poner fin a esas paternales pesadillas y en consecuencia decide largarse de su casa rumbo a Praga. Se supone que debió ingresar en la Universidad, aparte de cursar los correspondientes estudios musicales, ya que acabó entrando al selecto servicio del príncipe Lobkowitz como músico de cámara, cantante e instrumentista. Según parece, la estancia en Praga se prolongó desde 1727 hasta 1734. Sobra decir que, con esta incipiente precocidad, su talento debió ser del todo formidable.

 Tras su aventura bohemia, Gluck parte para Viena, en donde su estancia duró dos años. Allí, los emperadores Leopoldo I y Carlos VI habían impuesto su profunda pasión por la ópera italiana y Gluck mantuvo contactos con gente destacada. De esta manera, Gluck sopesa la idea de trasladarse a Italia para perfeccionarse en una forma artística imprescindible del todo para prosperar en la capital austríaca. La ocasión le llega de la mano del príncipe Melzi, quien decide contratar a Gluck como músico de cámara y lo lleva a Milán en 1737. Allí permaneció Gluck durante ocho años, formándose con los músicos más relevantes de Italia en ese momento, Sammartini, Lampugnani y Leonardo Leo. Llega el estreno de su primera ópera, Artaserse, que fue muy bien recibida y le granjeó tanta notoriedad que acabó por recibir numerosos encargos. Ya familiarizado con el estilo de ópera que estaba entonces vigente en Europa, Gluck contacta de nuevo con el príncipe Lobkowitz, quien se lo lleva a Londres. Allí Gluck consigue estrenar La caduta de´giganti en 1745, recibiendo por respuesta una más que fría acogida. Las malas lenguas afirman que Haendel dijo de Gluck que sabía menos contrapunto que su propio cocinero… Gluck se vio obligado a alternar la composición con la ejecución pública de instrumentos insólitos, como la armónica de cristal tañida con los dedos mojados en agua. Finalmente, en 1746, decide abandonar Inglaterra y recorre el norte de Europa como director de una compañía de ópera italiana. En Copenhague presentó la ópera La contesa de´Numi en 1749.

 Después de esta etapa, Gluck regresa a Viena en 1750 y decide poner fin a sus problemas económicos declarando su amor exclusivo e imperecedero por Mariana Pergin, una rica heredera con quien finalmente se casó. Con la calma que otorga la despreocupación financiera, Gluck se resuelve como un magnífico compositor al que no paran de lloverle los encargos. El futuro rey Carlos III de España le encarga una partitura y Gluck compone su primera gran obra, La clemenza di Tito — tema sobre el que Mozart escribirá otra ópera años más tarde –, una ópera que a los napolitanos les pareció excesivamente “culta”, aunque resultó un éxito en parte a los buenos oficios del castrado Caffarelli. En esa ópera destacaba un aria, Se mai senti spirarti nel volto, que luego Gluck colocó en su ópera Ifigenia en Tauride, la obra maestra de la reforma gluckiana, con lo que se demuestra que ya en ese momento el artista estaba evolucionando hacia su nuevo estilo.

 En 1756 viaja a Roma y es nombrado caballero de  la Orden de la Espuela de Oro por el papa Benedicto XIV como consecuencia del éxito alcanzado en dicha ciudad con su ópera Antígono; pero es entonces cuando se produce un cambio de estilo debido a la influencia de un libretista que se había establecido en Viena, Rainiero de Calzabigi. Al parecer, dicho poeta, apoyado por el conde Durazzo, intenta contrarrestar el prestigio del poeta Metastasio, libretista oficial de la corte de María Teresa de Austria. Para ello, atrajeron a Gluck a su causa, pese a las excelentes relaciones que mantenía con Metastasio. La intención era la de realizar óperas en un nuevo estilo que mostrasen la insuficiencia de los libretos tradicionales elaborados por Metastasio, desterrando de la ópera italiana los excesos de su tiempo. De esta manera, el 5 de octubre de 1762 se presenta en Viena Orfeo ed Euridice, que fue bien recibida pero sin producir los fulminantes efectos que sus autores esperaban. Quizás debido a ello, Gluck vuelve a su antiguo estilo, estrenando algunas óperas incluso con textos de Metastasio, como La rencontre imprévue, durante los años siguientes. Pero la idea de la reforma seguía dando vueltas en su cabeza y para ello Calzabigi preparó un nuevo texto para la ópera Alceste, estrenada en 1767. En la partitura, Gluck escribió un célebre prólogo en el que comenta los propósitos que impulsaban esta reforma. Este prólogo significa la declaración artística más importante realizada hasta entonces por un compositor y señala el inicio de una nueva era en las relaciones del artista con su producto: Estaba naciendo una nueva manera de componer que afectaría no sólo a la ópera, sino a todo el resto de la música europea.

 En 1770, se estrena, también con libreto de Calzabigi, Paride ed Elena, hoy recordada por su inolvidable aria oh del mio dolce ardor. Tras el estreno, Calzabigi desaparece de la escena y es el propio Gluck quien se ocupa exclusivamente de hacer progresar sus reformas, Así, el compositor viaja a París y comprueba que su reforma se aproximaba a los antiguos ideales de Lully pero, sobre todo, a los recientes de Rameau. Con motivo de una polémica en la que se decía que el francés no era un idioma adecuado para la ópera, Gluck ofrece una versión “francesa” — y en francés, claro está — de su Orfeo ed Euridice en la Ópera de París. Esta polémica dejaba adivinar una soterrada cuestión entre los partidarios de Rousseau y el grupo de enciclopedistas franceses que criticaban el arte musical francés, y la delfina María Antonieta — hija de María Teresa de Austria — que conocía a Gluck de sus años en la corte de Viena y que le apoyó sin discusión para intentar resucitar la gloria de la antigua ópera seria francesa. Por estas razones, Gluck consigue que también se acepte su nueva ópera Iphigénie en Aulide para la Ópera de París, estrenada con enorme éxito el 19 de abril de 1774 pese a las tensiones surgidas durante los ensayos y que sólo la intransigencia demostrada por el compositor en los mismos pudo llevar a buen puerto todo el proceso representativo. Mientras, el Orfeo ed Euridice pasa a ser “oficialmente” una ópera francesa, cambiando el castrato para la que había sido inicialmente escrita por un tenor. La fama de Gluck en París fue incontestable y así, en 1776 y 1777, estrenó sucesivamente Alceste — en su versión francesa — y la nueva Armide.

 Pero estos avasalladores triunfos fueron contestados por los partidarios del estilo italianista, quienes se concentraron en torno a la figura que acababa de llegar a París, Niccolò Piccini, autor de La buona figliuola, una ópera que había hecho llorar, reír y cantar a media Europa. Surgieron así los bandos de gluckistas y piccinistas, enemistados hasta lo indescriptible, aunque el inteligente hecho de que ni Gluck ni Piccini aceptaran involucrarse en esas rencillas consiguió que al menos las disputas no traspasaran los límites de lo estrictamente tolerable. Incluso se dio la circunstancia de que tanto Gluck como Piccini trabajaron simultáneamente — Gluck arreglando la versión italiana — de Ifigenia en Tauride. Piccini dio muestras de su caballerosidad al dejar que el maestro alemán estrenara primero su versión. Gluck intentó también dar un nuevo giro de tuerca con su obra Echo et Narcise, muy mal acogida por el público. Comprendió entonces que su labor había culminado y decidió regresar a Viena, donde llevó una existencia tranquila, llegando incluso a conocer a la familia de Mozart. Un ataque de apoplejía le llevó finalmente a la tumba el 15 de noviembre de 1787.

 Gluck se ganó un lugar en la historia de la música gracias a las reformas que aportó a la ópera. Propugnó una textura más continua, en la que la música servía a la poesía y al drama del libreto, en vez de al virtuosismo del cantante. Con una caracterización intensa, unos argumentos simples y un planteamiento de la música a gran escala, Gluck resucitó temas y emociones universales. Su obra preparó el terreno a las grandes óperas del siglo XIX, aunque sus temas, generalmente inspirados en los mitos griegos, diferían mucho de “la sangre y los truenos” de la misma centuria. Para quien gusta de su estilo, sus obras son refrescantes como un vaso de agua frente a una copa de vino embriagador.

OBRAS

- 30 Óperas, destacando las seis de la reforma: Orfeo, Alceste, Paris y Elena, Ifigenia en Tauride, Ifigenia en Aulide y Armide
- 2 Ballets
- 6 Sonatas en forma de trío
- 9 Sinfonías
- Una Coral sin acompañamiento (De profundis)