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Frédéric Chopin: Vals nº9 en La bemol mayor Op. 69 nº1 2 mayo 2010

Posted by Maria Bell in Guiños musicales.
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Dedicado a mi amigo Iván Paixao

 En el enlace al vídeo que hoy os dejo podemos escuchar la sensacional interpretación del Vals nº9 en La bemol mayor Op. 69 nº1 del compositor Frédéric Chopin a manos del malogrado pianista Dinu Lipatti, uno de los mejores intérpretes de la primera mitad del siglo XX y cuya prometedora carrera se vio truncada a los 33 años de edad. Lipatti falleció en 1950 en Ginebra víctima de un cáncer linfático. Esta grabación se encuentra disponible en el sello EMI (Ref 86826). A juicio unánime de la crítica, Dinu Lipatti fue uno de los más extraordinarios intérpretes de Chopin. Este vals, conocido como Vals del Adiós, fue compuesto en 1835 en recuerdo de Maria Wodzinska, una joven polaca que se reencontró con el compositor en París y cuyo noviazgo de dos años acabó rompiéndose como consecuencia de la negativa al matrimonio impuesta por la familia de la joven al enterarse de que Chopin, ya muy conocido en los elegantes salones parisinos, padecía de tuberculosis. Chopin, desolado, hizo un pequeño paquete con todas las cartas que había recibido de Maria y en él escribió un mensaje lacónico: Mi pena. Lo realmente paradójico de este triste episodio es que Maria Wodzinska acabó casándose con otro hombre que moriría años después de tuberculosis, al igual que el hijo varón de ambos…

 Este vals, publicado de forma póstuma en 1855, es una de las grandes joyas pianísticas de Chopin. Sencillo y diáfano, presenta una exquisita melodía que oscila entre los modos mayor y menor a la manera de un juego floral. Un episodio más animado vuelve a desembocar de forma magistral en la melodía principal — impecable lectura de Lipatti (Minuto 1.16 del vídeo) — para a continuación presentar un nuevo y elegante tema que culmina con unos progresivos acordes ascendentes. La melodía principal cierra esta breve página con una calma serena no exenta de cierta nostalgia. Delicioso vals, mi predilecto de toda la serie de Chopin.

 Bajo ningún concepto podemos asociar el chopiniano vals con la imagen ideal que esta forma musical presentó en Viena bajo la familia Strauss. Los valses de Chopin, a diferencia de los vieneses, no tienen absolutamente nada de danzable y sólo presentan relación con aquellos en lo relativo al propio término y al compás ternario. Chopin fue un renovador que aportó rasgos nuevos a géneros ya existentes e, incluso en ocasiones, llegó a modificarlos de manera sustancial. Los valses de Chopin surgieron como fruto del recuerdo y logran transmitir sensaciones que de ninguna manera invitan al baile. Parece como si en la gran sala donde se celebraba la fiesta Chopin no deseara plasmar la música sino el recuerdo personal que le dejó el ambiente. Años después, y en esta misma línea, Ravel escribió La Valse. Disfrutad con esta gema musical del más grandioso poeta del piano de todos los tiempos, Frédéric Chopin.

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