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La belleza oculta 30 mayo 2011

Posted by Maria Bell in Ensoñaciones.
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Tal vez me odies por negarte de improviso mis elogios esmaltados,
por no comprender la paz de mi silencio frente a tus lamentos;
tal vez… La armonía modulada en el ámbar de tus ojos
selló como huella en mi alma el lejano recuerdo de tu ser.

Ignoraste que las convergencias de lo casual precipitaron nuestro reencuentro
en aquella estación lluviosa entre los arrabales del sur
durante la primavera;
como una novia pulcra vestida de palo y celeste
con miniaturas que detallan una acalorada elegancia compulsiva.

Posaste en mí tu mirada como un cisne encantado que brilla en su propia luz,
buscándome en la emoción que barniza el alma atemperada,
entre aroma de magnolias;
como una figurilla rococó recubierta de sarmientos
caminas sobre nubes observando de reojo a la feligresía.

Tal vez me odies por deshacerme del anzuelo bajo tus mallas desencajadas,
por no comprender la equidistancia entre deseo y desencanto,
tal vez… Los ecos normandos que se intuyen en tu rostro acrisolado
despertaron la sustancia ascética que impregna de vigor mi espíritu.

Edificaste tu mundo de silvestre Cenicienta bajo una burbuja de cristal nevado,
bailando entre guirnaldas con tacones de caramelo
y cintas de espumillón;
como una frágil doncella que dormita entre lirios,
esperando impaciente al recio ladrón de tus fantasías.

Nunca supiste entender que algunas cosas relucen porque otras se incineran,
interiorizando por las rutas tenebrosas de tu esencia
durante el tórrido verano;
como un odio que germina bajo puentes de nostalgia
sentí un rayo iluminado que atravesó, implacable, mi corazón.

Tal vez descubras algún día que la belleza que más persigo… Es la belleza oculta.

 

De la colección EL DÉCIMO BESO (julio – agosto 2006)

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