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Siempre Leiter’s Blues 31 agosto 2012

Posted by Maria Bell in Actualidad, Análisis pictórico, De España vengo, El comentario de Thenigger, Ensoñaciones, Escuela de dirección orquestal, Galería de compositores, General, Guiños musicales, Vivencias.
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Para todos los seguidores de este amado blog “Leiter´s Blues” queremos comunicaros esta noticia a la espera de encontrar algo que sabemos dejó escrito:

Tras una larga enfermedad que temo nombrar, o ¿Porqué no?, como Javi con entereza implacable nos decía: “Tengo cáncer, no os preocupéis, lucharé contra esta maldita enfermedad” Francisco Javier Menendez Ciudad o como todos lo conocéis “Leiter´s o el Maestro” ha fallecido el día 28 de Agosto de 2012 a las 5 de la tarde en la calle que le vió nacer, su calle Alcántara.

Algunos lo conocemos como Leiter’s Blues,  por su pasión a la música, fotografía, por su amor a los libros y las personas mas cercanas por su pasión por la vida, una vida llena de subidas y bajadas en una constante lucha contra las adversidades. Pasó los años más felices junto a su mujer Celia o como él la llamaba cariñosamente “Mi Chula”, compañera infatigable en su andadura por esta corta pero intensa vida, tampoco queremos olvidarnos de Gema la hija de Celia por la que Javi sentía un gran cariño. Sus ultimas palabras fueron para su amor, con voz temblorosa le susurraba al oído “Chula, TE QUIERO… TE QUIERO….” un silencio se hizo en la habitación, para únicamente oír su respiración y ver como la llama de su vida se iba apagando, minuto a minuto. Qué tristeza tan grande, la pena nos inunda a todos los que estamos junto a él hasta su último aliento. Solo esperamos y deseamos cubrir el vacío que nos deja; recordar todos esos momentos maravillosos, recuerdos que llevaremos en nuestro corazón hasta el final de nuestros días.

Descansa en Paz querido Amigo, Hermano, Compañero, Amor, siempre estarás en nuestro corazón, porque nos demostraste tu calidad humana y aprendimos junto a ti el camino que nos guiará hasta el día en que nos encontremos y podamos nuevamente reír juntos.

Te queremos, estarás siempre con nosotros, descansa en paz.

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SELECCIÓN DE OBRAS PICTÓRICAS COMENTADAS Y ANALIZADAS 2 agosto 2011

Posted by Maria Bell in Análisis pictórico.
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 Clausurada la sección de ANÁLISIS PICTÓRICO, ofrecemos a continuación un índice por orden alfabético de las entradas que han aparecido en dicha categoría acompañadas de la fecha de su publicación.

- Altar de Isenheim de Matthias Grünewald – 11 agosto 2009

- El beso de Gustav Klimt – 19 mayo 2009

- El campo de trigo de Vincent van Gogh – 7 diciembre 2010

- El desayuno en la hierba de Édouard Manet – 5 octubre 2010

- El entierro del Conde de Orgaz de El Greco – 14 octubre 2008

- El grito de Edvard Munch – 3 febrero 2009

- El jardín de las delicias de El Bosco – 16 marzo 2010

- El Juicio Final de Miguel Ángel – 27 enero 2009

- El Lavatorio de Tintoretto – 4 agosto 2009

- El mar de hielo de Caspar David Friedrich – 16 diciembre 2008

- El matrimonio Andrews de Thomas Gainsborough – 7 junio 2011

- El patizambo de José de Ribera – 15 junio 2010

- El Prendimiento de Van Dyck – 11 noviembre 2008

- El Temerario remolcado hacia su último destino de Turner – 23 junio 2009

- El Tributo de Masaccio – 17 febrero 2009

- Embarco en Ostia de Santa Paula Romana de Claudio de Lorena – 19 enero 2010

- Guernica de Pablo Ruiz Picasso – 17 marzo 2009

- Impresión, sol naciente de Claude Monet – 20 octubre 2009

- La absenta de Edgar Degas – 2 marzo 2011

- La Anunciación de Fra Angelico – 13 julio 2010

- La Asunción de la Virgen de Tiziano – 14 julio 2009

- La carreta del heno de John Constable – 2 agosto 2011

- La danza de Henry Matisse – 9 junio 2009

- La Escuela de Atenas de Rafael – 9 diciembre 2008

- La familia de Carlos IV de Francisco de Goya – 28 abril 2009

- La Flagelación de Cristo de Piero della Francesca – 7 julio 2009

- La gran odalisca de Ingres – 5 mayo 2009

- La Inmaculada Concepción de El Escorial de Bartolomé Esteban Murillo – 5 abril 2001

- La Lanzada de Pieter Paul Rubens – 18 mayo 2010

- La Libertad guiando al pueblo de Eugène Delacroix – 20 abril 2010

- La muerte de Marat de Jacques-Louise David – 4 enero 2011

- La Primavera de Sandro Botticelli – 7 abril 2009

- La Santa Cena de Leonardo da Vinci – 14 abril 2009

- La tempestad de Giorgione – 3 noviembre 2010

- La Vocación de San Mateo de Caravaggio – 24 marzo 2009

- Las grandes bañistas de Paul Cézanne – 5 julio 2011

- Liebre de Alberto Durero – 4 mayo 2011

- Muchacha con turbante de Jan Vermeer – 13 enero 2009

- Mujer bañádose de Rembrandt van Rijn – 16 febrero 2010

- Niños en la playa de Joaquín Sorolla – 24 febrero 2009

- Políptico del Cordero Místico de Jan van Eyck – 2 febrero 2011

- Presentación de la Virgen en el templo de Giotto – 12 mayo 2009

- Proserpina de Dante Gabriel Rossetti – 15 diciembre 2009

- Recuerdo de Mortefontaine de Camille Corot – 4 agosto 2010

- Retrato de Inocencio X de Diego Velázquez – 25 noviembre 2008

- Retrato de un hombre de Antonello de Messina – 28 julio 2009

- San Hugo en el refectorio de los cartujos de Francisco de Zurbarán – 30 junio 2009

- San Climent de Taüll (anómimo) – 17 noviembre 2009

- Viejo con su nieto de Domenico Ghirlandaio – 2 junio 2009

La carreta del heno – John Constable 2 agosto 2011

Posted by Maria Bell in Análisis pictórico.
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* Óleo sobre lienzo
* 130,5 x 185,5 Cms
* Realizado en 1821
* Ubicado en la National Gallery de Londres

 El paisaje, como género independiente, tuvo más precoz cultivo en los países nórdicos que entre los artistas mediterráneos. Holanda brilló durante siglos como uno de los focos más fecundos del paisaje pictórico y, de esta forma, muchos cuadros de Ruysdael fueron adquiridos por los coleccionistas ingleses en el siglo XVII. En la segunda mitad del siglo XVIII parece plenamente asentada la escuela inglesa del paisaje debido a la figura de Gainsborough, un artista que, sin embargo, será mayormente requerido como retratista que como paisajista. Por el contrario, Constable fue netamente un paisajista y tuvo además el valor de enfrentarse a este género pictórico con absoluta sinceridad, prescindiendo de toda imposición normativa y plantando su caballete en pleno campo para estudiar la naturaleza con ojo atento y en solitario aprendizaje.

 El propio entorno nativo del pintor — condado de Suffolk — ofrecerá a éste bellezas más que suficientes para fomentar su vocación de paisajista, venciendo la resistencia de su padre. Pero aún más decisivo, si cabe, resultó el encuentro de Constable con George Beaumont, pintor aficionado y coleccionista, quien le mostró obras maestras de Ruysdael, Rubens y Claudio de Lorena que eran de su propiedad y que a buen seguro impresionaron a Constable en sus planteamientos compositivos. Obviamente, también se sintió incitado por sus paisanos Richard Wilson y Gainsborough, especialmente, con quien llegó a estar verdaderamente obsesionado. Al igual que éste, Constable nunca abandonó Inglaterra y acotó su parcela natural de terreno en los alrededores de Suffolk, Hampstead o Salisbury. De esta forma, la quietud y complacencia desprendida de su isleño aislamiento le opone diametralmente a Turner, un viajero infatigable cuyas novedades y emociones habrán de reflejarse en sus cartones y acuarelas. Pese a todo, en Constable se da una flagrante contradicción que condicionó del todo su pintura: Por una parte, existió un Constable realista, minucioso y diligente; por otra, también existió un Constable romántico, exaltado y monumental. Cuando ambas naturalezas coincidían, conjuntando al pintor realista con el romántico, surgían las obras más geniales del autor.

 Esta dualidad, resuelta en tantas telas maestras con una naturalidad y una alta dosis de sensibilidad poética, le llevó a plantear uno de sus recursos técnicos más logrados, el claroscuro. Efectivamente, el claroscuro de la naturaleza no es un mero contraste cromático en el que la luz se contrapone a la sombra, sino la fugaz realidad que desde la mañana al crepúsculo se perfila en innumerables y fascinantes variantes que el ojo ha de captar en cada instante. Para Constable, la línea no existe en la naturaleza, axioma que posteriormente fue tomado por los impresionistas hasta sus últimas consecuencias. Paulatinamente, el artista inglés va a ir desarrollando una pincelada suelta, rota, erizada de pasta como si fuese a aplicarse con espátula. Con ello, logrará unas texturas de húmedas atmósferas que bañan de poesía todos los objetos habidos en el lienzo. Además, Constable descompone la tibia y lluviosa luz inglesa a través del follaje para conseguir el deseado y ya señalado efecto de ensoñador lirismo que inunda el cuadro. No es entonces de extrañar cómo este paisajista inglés que nunca salió de Inglaterra pudo extender su magisterio entre los posteriores realistas e impresionistas.

 La carreta del heno es probablemente la obra más famosa de Constable. Realizada en 1821 en su estudio de Londres, el cuadro surgió de una serie de óleos preparatorios realizados el verano anterior. El lienzo fue adquirido por el comerciante de arte francés John Arrowsmith y fue por éste presentado al Salón de París de 1824, en donde obtuvo la medalla del certamen a parte de suscitar una gran impresión y calurosa acogida entre los jóvenes pintores de la Escuela de Barbizon hasta el punto de que el propio Delacroix quiso conocer personalmente al autor viajando hasta Inglaterra. A pesar de que Constable se había trasladado a Londres en 1799 para iniciar su formación artística en la Royal Academy, siguió regresando paulatinamente al paisaje de su juventud con el objeto de realizar esbozos que luego le servían para documentar los efectos transitorios de la luz y los fenómenos naturales en el momento de producirse. Por eso, no resultó en absoluto extraño que varios años después Constable volviera a sus esbozos para terminar unas obras que evocan toda la inmediatez de un momento fugaz, como es en el caso de este óleo. Inicialmente, el cuadro fue expuesto en 1821 en la Royal Academy sin que lograra llamar la atención del público, tal vez por las manifiestas y evidentes reticencias mostradas por Sir Thomas Lawrence, colega y presidente de la institución, quien constantemente ninguneó a un pintor poco amante de hacer concesiones a la teatralidad o al drama. En líneas generales, el cuadro representa la corriente estancada de Flatford, en Suffolk, y es uno de los lienzos más representativos del autor dentro de su etapa de explosión romántica que abarcó toda la década de los años veinte del siglo XIX. Como hemos referido anteriormente, se observa en la pintura que al autor no pretende buscar el modelado preciso y terminado, sino la espontaneidad y la luz, que se filtra a través del bosque y encandila la retina en efectos de fosforescencia casi impresionista. Las distintas atmósferas — agua en la superficie, encubierta frondosidad del margen izquierdo y oscilante cielo que parece desarrollar una tormenta — están magistralmente conectados en virtud a los efectos lumínicos sabiamente captados. Este cuadro llegó a ser del todo determinante en la evolución de la pintura paisajística en Francia, concretamente en la Escuela de Barbizon.

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