LA GRAN PIRÁMIDE DE KEOPS 23 Diciembre 2009
Posted by Leiter in Maravillas arquitectónicas.Tags: Keops
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Dos panorámicas de la Pirámide de Keops
Situada en los límites del desierto, la Gran Pirámide fue construida por el faraón Khufu — Keops en griego — en el siglo XXVI a.c. Junto con las otras dos pirámides de Kefrén y Micerinos, forma el conjunto de construcciones arquitectónicas más fascinante y reconocible del mundo, inspirando desde siglos una fascinación y un respeto incomparables. Si nos aproximamos a las colosales dimensiones de la Gran Pirámide de Keops, la admiración está más que justificada: Alcanza los 137 metros de altura — antiguamente debió alcanzar los 150 metros – y para su construcción se emplearon unos 2.400.000 bloques de piedra caliza procedentes de una cantera próxima con un peso medio de dos toneladas y media cada uno, aunque algunos bloques mayores pesan más de 15 toneladas. Por lo tanto, se estima que su peso total alcanza la monstruosa cifra de 6.000.000 de toneladas métricas… La Gran Pirámide está situada a unos diez kilómetros al suroeste de El Cairo.


Dos instantáneas con diversos efectos solares sobre la pirámide. El Sol es un elemento fundamental en la cultura egipcia
Muchas son las teorías que se han formulado en torno a la construcción de esta inmensa mole pero la más aceptada es la que concluye que para su edificación se utilizaron rampas ascendentes que rodeaban el conjunto. Lo cierto es que no se utilizó maquinaria moderna — a pesar de lo que afirman algunas conjeturas que tratan de implicar a ciertas inteligencias extraterrestres — y los únicos elementos de apoyo fueron las palancas, los rodillos y los trineos tirados por bueyes. Pero incluso de esta forma, la pirámide se construyó con una exactitud asombrosa, alzándose sobre una superficie allanada artificialmente que se desvía de un plano completamente llano en tan sólo 2 centímetros. La base de la pirámide forma un cuadrado casi perfecto, de tal manera que los cuatro lados están orientados hacia los respectivos puntos cardinales con mínima desviación.


Dos tomas cercanas: Observad lo reducido de las figuras humanas frente al colosal monumento
No se sabe con certeza por qué revestía tal importancia el lograr esa perfección ni tampoco por qué motivo se construyó la pirámide, aunque la teoría más extendida sostiene que era la tumba del faraón, pese a que resulta ciertamente extraño que en ninguna pirámide se haya encontrado nunca el cadáver de un auténtico faraón. Cuando una expedición oficial entró en la Gran Pirámide en el siglo IX d.C. y logró forzar la puerta de la Cámara del Rey, encontraron un gran ataúd de piedra, pero vacío y sin ninguna señal de que alguien hubiera irrumpido allí antes. Otro curioso enigma es que la altura de la pirámide en sus principios — unos 150 metros — es la millonésima parte de la distancia que separa la Tierra del Sol en kilómetros, aunque no debemos olvidar que el kilómetro era una magnitud más bien desconocida para los egipcios, que servían para ello de los codos. También resulta extraño que la línea dibujada por la proyección de las tres pirámides de Giza hacia el cielo coincide exactamente con el cinturón de la constelación de Orión. Y otra insólita paradoja es que la latitud de las pirámides de Giza es casi la misma que la del conjunto de Teotihuacán de México (Esto es, si tomamos una reproducción de la esfera terrestre en nuestras manos y trazamos una línea recta con el dedo desde Giza hacia la izquierda llegamos hasta Teotihuacán)


Una instantánea tomada en el siglo XIX y una fotografía aérea del conjunto de Giza
En el extremo norte de la pirámide hay una entrada de la que sale un estrecho corredor por el que el visitante puede acceder a un pasillo largo llamado la Gran Galería, de casi 50 metros de longitud. Éste, a su vez, desemboca en la Cámara del Rey, a unos 43 metros a nivel del suelo, lugar en donde se encuentra el sarcófago vacío. En el interior de la pirámide hay otras dos cámaras, ambas también vacías. Por fuera, en un foso alargado, se descubrió una barca de cedro en el año 1954. Esta tenía 43 metros y medio de eslora y puede contemplarse en la actualidad en el museo de la Barca Solar. En las cercanías se enterraron otras barcas posiblemente destinadas a los viajes del faraón por el Más Allá.



Entrada a la Gran Galería, plano con el esquema del interior de la pirámide y la famosa Barca Solar
Por mucho que las ilustraciones puedan mostrarnos, estar junto a la base de la Gran Pirámide y contemplar su inmensa mole es una experiencia casi mística. Al reflexionar que ese coloso tiene cerca de 4.500 años de antigüedad, a uno, ciertamente, le entra un cosquilleo difícil de explicar. Por cierto, ¿Sabíais que existió una cuarta pirámide en Giza, mayor aún que la de Keops, y que fue desmontada por los romanos?
EMPIRE STATE BUILDING 25 Noviembre 2009
Posted by Leiter in Maravillas arquitectónicas.Tags: Siglo XX
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Tres tomas exteriores del edificio
Situado en el 350 de la neoyorquina Quinta Avenida, entre las calles 33 y 34, el Empire State Building sigue siendo símbolo del brillo, la excitación y el exceso de la ciudad de Nueva York. Pese a que durante más de cuarenta años fue considerado el edificio más alto del mundo, siendo en la actualidad superado por otros rivales americanos y asiáticos, este edificio es posiblemente el más emblemático de todo el planeta.

La manzana de la Quinta Avenida en donde se alza el Empire State Building era el centro de la sociedad elegante de los años sesenta del siglo XIX, con las mansiones de dos miembros de la dinastía Astor, Johan Jacob Astor III y William Backhouse Astor Jr. Ambos habían construido sus respectivas casas una junto a la otra y otras familias acaudaladas de la época, como los Vanderbilt y los Morgan, se trasladaron a esta zona. La esposa de William Backhouse Astor era la reina de la alta sociedad neoyorquina pero acabó discutiendo con su sobrino, William Waldorf Astor. Este, enojado, derribó su casa, situada junto a la de la dama, y en el solar edificó el famoso Hotel Waldorf, por lo que a la mujer no le quedó más remedio que mudarse de barrio. Imitando a su primo, el hijo de esta dama, Johan Jacob Astor IV, derribó la casa de su madre y construyó el Hotel Astoria. Ambos hoteles se unieron a finales del siglo XIX bajo la denominación de Waldorf-Astoria, el más lujoso y selecto de la ciudad hasta que fue demolido en 1929 para dejar espacio al Empire State Building.

Trabajos de construcción en el edificio
Las proporciones del edificio resultan realmente impresionantes, con 102 pisos que se alzan hasta una altura de 381 metros y que se prolonga hasta los 449 con la torre de televisión. En principio pensó destinarse el tejado como base para un helipuerto pero la idea finalmente se desechó. El edificio cubre unas 0,8 hectáreas de la Quinta Avenida y aunque pesa unas 331.000 toneladas métricas sólo tiene dos niveles de profundidad, eso sí, sujetos por vigas de acero de 54.400 toneladas. Contiene cerca de 10.000.000 de ladrillos y los cables de la instalación eléctrica miden aproximadamente unos 692 kilómetros. Las ventanas ocupan una superficie cercana a las dos hectáreas y limpiarlas supone un trabajo de plena y constante dedicación. La escalera que va desde el bajo hasta la parte superior tiene 1.860 peldaños y actualmente se celebra una carrera anual en la que el ganador invierte unos veinte minutos en recorrerlos en sentido ascendente. El edificio alberga espacio de oficinas con capacidad para 15.000 personas y las filas de ascensores pueden transportar unas 10.000 personas por hora.


Vestíbulo y zona de ascensores
Como está rodeado de otros edificios muy altos, resulta ciertamente complicado verlo bien desde el suelo y el turista que viaja a Nueva York suele delatarse de esta manera, adoptando complicadas posturas para lograr una buena instantánea. Es de estilo Art Decó, sencillo y elegante, y la fachada, de piedra gris, está recorrida por tiras de acero inoxidable mientras que los pisos superiores siguen una disposición escalonada. En el interior se extiende el vestíbulo, revestido de mármol, de 30 metros de longitud y tres pisos y que se encuentra decorado con paneles que representan las siete maravillas clásicas del mundo antiguo a las que se les ha añadido una octava que no es otra que el propio Empire State. El edificio alberga también la Sala de Exposiciones de los Records Guinnes, con numerosas fotografías de quienes ostentan algún galardón. Los miradores se encuentran en los pisos 86 y 102.

Bautizado en honor del Estado de Nueva York (Que tiene el apodo de Empire State – Estado del Imperio), diseñado por Gregory Johnson y su empresa Sherve, el costo total del edificio fue de 41 millones de dólares (Mucho menos de lo que se había presupuestado) y fue erigido con una rapidez jamás superada, a una media de cuatro pisos y medio por semana, llegándose a añadirse otros diez pisos en tan sólo quince días de trabajo. Fue inaugurado el 1 de mayo de 1931 aunque, en plena recesión económica, resultó muy difícil alquilarlo y por ello empezó a conocerse como Empty State Building (Edificio vacío del Estado). Tuvieron que transcurrir diez años para que se ocupasen todos sus pisos.

El Empire en el momento de ser alcanzado por un rayo
El edificio también tiene su leyenda negra: En 1933 se produje el primer suicidio (Un trabajador que había sido despedido) y no quedó más remedio que poner una valla de seguridad en su terraza luego de que cinco personas tratasen de saltar en el corto intervalo de cinco semanas. El intento más curioso de suicidio ocurrió en 1979, cuando una mujer saltó desde el piso 86 e, incomprensiblemente, “aterrizó” en el 85. Se calcula que más de treinta personas se han suicidado desde su inauguración, siendo el más reciente el de un abogado que saltó desde el piso 69 un viernes 13 de abril de 2007. Pero el suceso más luctuoso ocurrió el sábado 28 de julio de 1945, cuando un avión militar se estrelló en medio de una densa niebla a la altura del piso 79, provocando 14 víctimas mortales y daños materiales por valor de un millón de dólares de la época. Por increíble que pueda parecer, el edificio reabrió sus puertas al lunes siguiente (Estas cosas sólo pasan en América…). Sin embargo, la imagen más delirante del edificio fue la de un monstruoso gorila llamado King-Kong soltando manotazos y mandobles a los aviones que le atacaban. Afortunadamente, esto sólo ocurrió en el mundo del celuloide.
REAL MONASTERIO DE SAN LORENZO DEL ESCORIAL 28 Octubre 2009
Posted by Leiter in Maravillas arquitectónicas.Tags: El Escorial, Renacimiento
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Una vista de la fachada sur del monasterio y una panorámica desde el monte Abantos
El 10 de agosto de 1557, las tropas españolas derrotaron a las francesas en la famosa y trascendental batalla de San Quintín que ponía fin a la amenaza francesa sobre los territorios del Milanesado. Esta fecha resultó ser decisiva ya que coincidía con la festividad de San Lorenzo, cuya iglesia consagrada, San Quintín, resultó por entero destruida durante la batalla. El devoto rey Felipe II juró por entonces que San Lorenzo volvería a tener su propia iglesia y de esta manera ordenó construir un monasterio que fuese palacio al mismo tiempo, eligiendo para ello el emplazamiento de la Sierra del Guadarrama, a unos 40 kilómetros al noroeste de Madrid. Según la tradición, El Escorial tiene forma de parrilla en honor del santo que sufrió martirio de esta manera. La dirección del mismo fue encomendada a los monjes jerónimos seguidores de San Agustín y de San Jerónimo, quienes tradicionalmente llevaban una vida dedicada a la contemplación y a la oración.

Lámina encargada por Juan de Herrera al grabador Peter Perret y panorámica desde el aire
Conocido en España como la Octava Maravilla del Mundo, El Escorial posee cierto aire de fortaleza. De planta rectangular, sus muros miden 207 por 153 metros y la absoluta regularidad de las fachadas puede resultar excesivamente austera para ciertos gustos. Cuando se intentan contar las ventanas y puertas raramente se obtiene el mismo número dos veces seguidas, pero la cantidad asciende a unas 1.250 puertas y 2.500 ventanas. En su construcción participaron fundamentalmente dos arquitectos: Juan Bautista de Toledo, que realizó los primeros planos en 1559 basándose en las experiencias obtenidas en la basílica de San Pedro, y Juan de Herrera, quien se hizo cargo del proyecto tras la inesperada muerte del primero.

El monasterio visto desde la silla de Felipe II
El Escorial se edificó entre 1563 y 1584 y Felipe II siguió muy de cerca las labores de construcción. Se cuenta que contemplaba diariamente los progresos desde la famosa Silla de Felipe II, un basamento pétreo al que se puede acceder por una estrecha carretera que sale de la vía principal frente al monasterio. Sin duda, la vista que se observa desde allí es estupenda pero no tiene ni punto de comparación con la magnífica panorámica que puede contemplarse ascendiendo por una carretera que discurre por la colina más cercana al monasterio. Las estancias reales estaban distribuidas de tal forma que el soberano podía acceder a la iglesia desde su habitación. Más tarde, cuando Felipe II se encontraba ya muy enfermo, podía ver incluso el altar mayor de la iglesia desde su propia cama. El palacio del rey, un anexo situado en el extremo oriental de la iglesia que sobresale del resto del edificio, se denomina el mango de la parrilla de San Lorenzo. Sin embargo, los sucesores de Felipe II, deseosos de una residencia más opulenta y espaciosa y no muy interesados en contemplar el altar mayor, mandaron edificar otras estancias reales en el extremo septentrional de la iglesia. Al sur de la misma, hay un claustro de dos pisos en cuyo centro se abre el llamado Patio de los Evangelistas, una de las zonas más extraordinarias de todo el conjunto.


Fachada de la basílica y Patio de los Evangelistas
Felipe II se decidió por un estilo sobrio para El Escorial pero decoró el interior con numerosas obras de arte, por lo que en la actualidad el Real Monasterio de El Escorial constituye además en excelente museo en donde sobresalen valiosísimos cuadros de artistas como Tiziano, El Greco, Veronés, Tintoretto y Velázquez. En los aposentos destinados a Felipe II se exhibe una copia de El carro del heno de El Bosco. También podemos contemplar El martirio de San Mauricio y la legión tebana, cuadro que El Greco presentó para optar a ser nombrado pintor oficial del monasterio y que no acabó de terminar de convencer al monarca. El monasterio cuenta además con una espléndida colección de tapices y un pequeño museo arquitectónico.


Biblioteca y Panteón de los Reyes
Además de palacio y monasterio, El Escorial habría de servir de mausoleo a los reyes de España y para ello se alzó un monumental panteón que se halla bajo el enorme altar mayor de la iglesia, aunque no se terminó hasta mucho tiempo después de la muerte de Felipe II. Por el contrario, el monarca si vio acabada la biblioteca, situada en una galería sobre la entrada occidental al monasterio. Allí se puede admirar una valiosísima colección de libros y manuscritos en una sala decorada con pinturas alegóricas a la filosofía, teología, música y geometría.
